Piden que se pueda alimentar a la ganadería ecológica con piensos convencionales
UPA Andalucía ha solicitado a la Consejería de Agricultura que autorice esta práctica durante tres meses con el objetivo de «garantizar la supervivencia de los animales»
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Andalucía (UPA Andalucía) ha enviado un escrito ante la Dirección General de Industrias, Innovación y Cadena Agroalimentaria de la Consejería de Agricultura ante la situación crítica que atraviesa el ganado por la escasa alimentación debida a la falta de lluvias y al escaso pasto propio del final del verano.
UPA Andalucía considera que «la producción ecológica es una apuesta estratégica en nuestra tierra. Su desarrollo y consolidación ha permitido, en los últimos años, mejorar el tejido económico y social, además de la salud de los andaluces y el mayor respeto por el medio ambiente en nuestra tierra».
«La situación para los ganaderos es insostenible»
Sin embargo, en un comunicado, la organización agraria ha señalado que «hay un sector que lo está pasando francamente mal en la actualidad, situación crítica acuciada por la escasa alimentación debida a la falta de lluvias y al poco pasto propio del final del verano. Nos referimos a la ganadería ecológica».
Por ello, la organización agraria haya registrado una solicitud a la Dirección General de Industrias, Innovación y Cadena Agroalimentaria, cuyo titular es Cristina de Toro, reclamando la autorización para alimentar al ganado mediante piensos, pastos y forrajes convencionales durante un periodo de tres meses.
La secretaria de Ganadería de UPA Andalucía, Francisca Iglesias, explica el porqué de la solicitud: «La situación para los ganaderos es insostenible y si hablamos de la ganadería ecológica es mucho peor. Actualmente, atravesamos un periodo de déficit de precipitaciones importante que, unido a las inclemencias meteorológicas que hemos sufrido recientemente, han provocado que la oferta de alimentación ganadera sea escasa».
Tres meses prorrogables
En este marco, Iglesias ha incidido en que «hay muy poco pasto propio del final del verano y ese problema se agrava, esta campaña, por la casi nula disponibilidad de paja y cereales ecológicos en los mercados tradicionales. Por eso, hemos pedido a la Consejería de Agricultura, a través de un escrito registrado ante la Dirección General de Industrias, que conceda un periodo de tres meses, prorrogable si la situación no mejora, para alimentar al ganado con piensos y forraje convencional al objeto de garantizar la supervivencia de los animales».

Francisca Iglesias recuerda que «la Consejería de Agricultura ya autorizó, en años anteriores, esta práctica, que no es nueva porque desde hace tiempo estamos sufriendo déficit hídrico en el campo que afecta, notablemente, a la ganadería y más a la ecológica».
«La falta de precipitaciones en 2018 o 2019, por ejemplo, tuvo como consecuencia la bajada de rendimientos tanto de la vegetación natural como de los cultivos, especialmente en las zonas más orientales de Andalucía, donde se concentra la mayor superficie dedicada a la producción de cereal bajo técnicas ecológicas. Ya entonces la Consejería autorizó la alimentación con piensos convencionales por un periodo temporal y excepcional. Eso es lo que volvemos a reclamar ahora y confiamos en que la Junta vuelva a autorizarlo», concreta la secretaria de Ganadería de UPA Andalucía.
Seguro de Compensación por Pérdida de Pastos
Se trata de una petición que se une a la realizada este mismo año para que las administraciones intervengan para mejorar un Seguro de Compensación por Pérdida de Pastos, «que está teniendo una inexistente respuesta en las zonas más áridas de Andalucía», afirman desde la organización agraria.
«Es una herramienta que, a día de hoy, no funciona como se demanda y no es válida para buena parte de los ganaderos de nuestra comunidad. Dramática es, sobre todo, la situación que sufren los ganaderos ubicados en las zonas más áridas, que no tienen nada que darle de comer al ganado en régimen extensivo y semiextensivo y a los que la sequía está llevando al límite al poner contra las cuerdas la rentabilidad y viabilidad de sus explotaciones», concluye Francisca Iglesias.