Asici pone en jaque el sistema de trazabilidad del ibérico
La interprofesional del sector quiere «desnudar» el programa informático Ítaca tras más de seis años de funcionamiento para mejorar sus funcionalidades y aportar más valor al producto
El Sistema de Identificación, Trazabilidad y Calidad «Ítaca» es la herramienta informática «vigilante y garante» de la calidad del cerdo ibérico, al que controla desde la cuna, es decir cuando es lechón, hasta el punto de venta, pasando por su etapa de engorde (la montanera), para dar toda la seguridad al consumidor sobre el producto final.
Es, en parcas palabras, «el sistema que permite conocer la realidad del campo y de la industria a través de los números», una herramienta que gestiona la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici) y que desde su nacimiento, en 2014, no ha estado exenta de polémica.
De hecho, en sus más de seis años de andadura, el programa se ha visto salpicado por calificativos como «engorroso» «costoso» e «inoperante» para desbaratar los diagnosticados y consabidos males que aquejan al sector del cerdo ibérico.
No obstante, tanto ganaderos como mataderos e industrias deben hacer uso de Ítaca, para que la información quede debidamente registrada y pueda ser verificada posteriormente por el equipo de técnicos de Asici, quienes de manera espontánea visitan cada punto del proceso para comprobar que, efectivamente, los datos incluidos en el sistema informático son verídicos.
Sin embargo, la transparencia de esa información no afecta por igual a todos los operadores del sector. De hecho, los ganaderos vienen denunciando que la información es exhaustiva y pública desde el nacimiento del animal hasta que llega a matadero, pero que a partir de ahí, en lo que concierne a las industrias de productos ibéricos «la información se vuelve mucho más opaca», critica el sector productor.
Jamones en los almacenes
De hecho, mientras que los industriales pueden saber el número de madres reproductoras o de primales de las explotaciones ganaderas, los ganaderos no pueden conocer el número piezas elaboradas (como jamones o paletas) en estocaje que tienen los industriales en sus bodegas, una información «inaccesible» y que se antoja «vital para que los ganaderos puedan diseñar sus explotaciones».
Así, sabiendo a priori que los almacenes industriales están llenos de jamones, «el ganadero de ibérico podría decidir reducir su explotación y meter, por ejemplo, diez cochinos en lugar de 20», evitando así «la saturación de los mercados y la devaluación del producto».
Una demanda que el sector industrial «entiende como justa», pero que considera «difícilmente aplicable», ya que «el industrial se debe al mercado y dar información sobre sus stocks sería enormemente perjudicial en términos de comercialización, siendo carne de cañón para bajar los precios». Por ello, según la industria, «el sector industrial debe seguir estando protegido en este sentido y Asici no debe hacer pública esa información».
Revisión de Ítaca
Este será uno de los temas que la interprofesional del sector, Asici, pondrá encima de la mesa en la que será «la primera gran revisión del sistema Ítaca». Según el presidente de la entidad, Antonio Prieto, «vamos a desnudar el sistema y vamos a abrir un intenso debate para analizar todas sus funcionalidades, viendo qué es lo que nos puede sobrar y lo que nos puede faltar, con objeto de hacer esta herramienta más funcional de cara a las necesidades que tiene el sector del ibérico, con el objetivo de que nos aporte más valor a la hora de exportar los productos».
Respecto a las quejas del sector ganadero, el presidente señala que «el sistema de control que tenemos implantado en el ibérico no lo tiene ningún otro sector agroalimentario en España, y es para sentirse orgulloso. Pero no es algo que se haga de la noche a la mañana. Cuando buscas la trazabilidad total de un producto tienes que empezar desde el inicio, que es el sector productor. Ellos han aplicado antes el sistema y se sienten un poco perjudicados. Pero no podemos quedarnos sólo en comparaciones con el resto de los operadores».
«Todos somos conscientes de que hay que dar el paso para lograr una trazabilidad más redonda hasta llegar a ese consumidor final, y es lo que vamos a hacer para construir un sector más competitivo y más fuerte de cara al futuro», subraya Prieto.
La revisión de Ítaca forma parte del Plan Estratégico en el que está trabajando Asici, un documento que decidirá el rumbo que tomará el sector del ibérico de cara a los próximos «cinco o diez años». Este plan podría estar disponible «a principios o mediados de diciembre», según estima Antonio Prieto.