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Entrevista

Francisco Ortiz: «La siembra de praderas triplica la producción de forrajes para el ganado»

Padre e hijo auguran un nuevo «boom» en la implantación de pratenses en las dehesas

18/06/2019 Actualizado a las 10:02

La nueva ayuda agroambiental específica para la dehesa, destinada a la conservación y mejora de pastos, ha renovado el interés de los ganaderos andaluces por la siembra de praderas para producir forrajes de calidad y en cantidad suficiente para sostener la alimentación de sus animales. Pero esta práctica, ahora tan demandada, no es nueva. Francisco Ortiz (padre) la introdujo hace más de 40 años, entrando a formar parte en 1970 de la Agencia de Desarrollo Ganadero, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Agricultura y del Banco Mundial, creado para el desarrollo y la mejora de los pastos en las dehesas, cuyos estudios y resultados siguen hoy día vigentes y actualmente se están aplicando.

A sus 65 años y recién jubilado, este sevillano pionero en la siembra de nuevos pastos y forrajes continúa en activo, aportando sus conocimientos y experiencia —de manera altruista—a la multinacional portuguesa Fertiprado, a la que también pertenece su hijo, Francisco J. Ortiz, como técnico comercial de Andalucía, Ciudad Real y Levante. Ambos forman un tándem generacional perfecto en la empresa que lidera las ventas de semillas de las nuevas mezclas vegetales que se están sembrando en las dehesas de la Península Ibérica.

-¿Cuáles son las principales ventajas de la siembra de pratenses para el ganadero?
-La principal ventaja es la mejora de la rentabilidad de las explotaciones ya que, por ejemplo, con la implantación de una pradera permanente en secano en la dehesa podemos llegar a multiplicar entre tres y cinco veces la producción de forrajes para el ganado respecto al pasto natural. Esto permite alimentar a la carga ganadera sin tener que comprar piensos, heno o paja extra, lo que supone un ahorro importante para el productor ante el elevado precio al que cotizan las materias primas, o bien le permite aumentar el número de animales. Además, posibilita pastorear durante todo el año, aunque el máximo de producción de hierba va desde el otoño hasta la primavera. Se trata de hierba de calidad durante muchos años, cuando la pradera se ha instalado y manejado correctamente. Porque en el caso de las praderas permanentes sólo habría que hacer labores el primer año, pues en el resto bastaría con realizar un manejo adecuado.

-¿En qué consisten esas labores iniciales?
-El objetivo de este primer año es lograr una buena implantación de la pradera y la formación del banco de semillas del suelo. La persistencia de estas praderas se basa en la producción abundante de semilla el primer año y la dureza de estas, para germinar en años posteriores. Para alcanzarlo se controlarán las malas hierbas pastoreando las praderas a la salida de invierno y hasta el inicio de floración con una carga alta de ganado, para que no seleccionen y controlar las adventicias. Después no pastar durante la floración y hasta el inicio del verano. En verano pastorear a fondo, para que quede limpio y no haya restos de vegetación que dificulten la germinación en el otoño.

-¿Y cómo hay que actuar en los años siguientes?

-El pastoreo puede ser continuo o rotacional, preferible este último. Durante el periodo de crecimiento de la hierba no dejaremos que los animales apuren su consumo. Teóricamente se debe mantener la hierba con un número de hojas suficiente para que su crecimiento sea el máximo. Luego, durante la floración, disminuiremos la carga para favorecer la producción de semilla. Además, hay que asegurarse que al final del verano todo el pasto seco haya sido consumido. Así se acelera la nacencia de la pradera en otoño. Pero todo dependerá del año climatológico.

-¿Hay praderas adaptadas a las distintas especies ganaderas?
-Hay praderas que se adaptan a las condiciones de cada dehesa: al tipo de suelo, al clima y, luego, dependiendo del ganado, recomendamos un manejo u otro. Hay praderas permanentes, como las que ya hemos hablado, y también existen praderas anuales que, como las de las variedades Speedmix y Avex, proporcionan altas tasas de proteínas y excelente digestibilidad para el animal. Por eso, visitamos cada explotación y realizamos un asesoramiento riguroso sobre la pradera idónea, asesorando también sobre la siembra, pues al ser semillas de diminuto tamaño y con poco peso específico, lo ideal es enterrarlas a poca profundidad. En cualquier caso, se trata de pastos y forrajes biodiversos, ricos en leguminosas de alta calidad, que además de aumentar la productividad, mejoran la conservación del suelo por la fijación de nitrógeno.

Ayuda agroambiental

-¿La nueva ayuda agroambiental en Andalucía ha aumentado el interés por la siembra de pratenses?
-Muchísimo. Una de las razones principales por las que la plantación de pastos y forrajes en las dehesas andaluzas se abandonó tras el auge con el que arrancó en la década de los 70 es la económica. Por eso, la prima de hasta 131,26 euros por hectárea para la siembra de especies pratenses destinadas a mejorar la calidad del suelo y la capacidad de retención de agua en la dehesa ha sido muy bien acogida por los ganaderos. Había quienes venían haciéndolo a costa de su bolsillo con mucho esfuerzo, y quienes no se decidían por falta de incentivos económicos, por lo que esperamos que tras la aprobación de la ayuda podamos llegar hasta las 8.000 hectáreas de praderas sembradas en Andalucía.

-Pero los ganaderos ecológicos no podrán cobrar la prima a la siembra de pratenses. ¿Qué opina de la ayuda en Andalucía?
-Estos ganaderos reciben otra ayuda agroambiental por ser ecológicos, por lo que cuentan con incentivos para decidirse a sembrar. Es cierto que no recibirían la prima de 131 euros, que contempla la siembra de especies pratenses, el abonado y el secuestro temporal del pastoreo, pero sí podrían optar a la de 94,91 euros por hectárea que incluye el abonado y el secuestro temporal al pastoreo del 15 de abril al 15 de junio. La ayuda, como todo en la vida, es mejorable, pero era muy esperada en el sector y son muchos los ganaderos que van a solicitarla junto a sus solicitudes de la PAC, para lo que tienen de plazo hasta el próximo 15 de junio.

Investigación y desarrollo

-Fertiprado es la firma líder en la venta de semillas pratenses, con una importante apuesta por la I+D+i. ¿Dónde se sustenta el éxito empresarial?
-Los pilares son trabajo, seriedad y mucho conocimiento, lo que nos ha hecho crecer y desde Portugal abrirnos a países como España, Italia, Uruguay y, desde hace tres años, también estamos en Francia. Además, la empresa multinacional cuenta con un departamento de investigación y desarrollo, enfocado en la búsqueda de nuevos materiales genéticos, en su experimentación en monocultivo y en mezclas, con el objetivo de evaluar y seleccionar plantas por su vigor, persistencia y capacidad de adaptación a nichos ecológicos específicos, para obtener las mejores soluciones para las necesidades del ganadero. Además, es líder en la tecnología de pre-inoculado de semillas de leguminosas con rhizobium específico, una bacteria que se añade a la semilla de la leguminosa para que ésta pueda actuar como tal, a la hora de poder fijar nitrógeno al suelo.

-¿Hay grandes diferencias entre las dehesas andaluzas y portuguesas?
-En Portugal está más arraigada la implantación de pratenses para mejorar las condiciones de la dehesa. Los ganaderos portugueses venían recibiendo ayudas para la siembra por lo que la actividad ha sido mucho mayor en el país vecino. Fertiprado empezó su labor en Portugal en 1990, y desde entonces ha estado innovando y registrando nuevas especies y variedades de semillas que se adaptan a los distintos nichos ecológicos donde se van a usar, con una importante cuota en el mercado luso y creciendo mucho en España.