El precio de la carne subirá más de un 150% los próximos once años
La cabaña ganadera caerá tanto a nivel regional como europeo, lo que influirá directamente en los consumidores
El sector ganadero vive un momento crítico, marcado por la presión de ciertos sectores que demonizan el consumo de carne y un abandono creciente de las explotaciones por diversos factores, entre ellos la excesiva burocracia y los costes desorbitados. Y no solo se trata de una tendencia en Andalucía, donde ha llegado a perderse un 25% de la cabaña ganadera en solo 16 años: a nivel europeo, las perspectivas son, si cabe, aún peores. Según las conclusiones del informe ‘Perspectivas a Medio Plazo de la Comisión Europea’, las cabezas de ganado disminuirán de forma muy importante de aquí a 2035 en todo el continente.
Carne de vacuno
En concreto, se prevé que la producción de carne de vacuno de la UE siga bajando, y caiga en 0,6 millones de toneladas en los próximos años. Al mismo tiempo, la cabaña de vacas de la Unión Europea se reducirá en 3,4 millones de cabezas durante ese período (un 11% menos). También bajará la cabaña lechera.
«El consumo de carne de vacuno en la UE disminuyó en 2023 debido a los elevados precios, la escasa oferta y una creciente percepción negativa debido a la preocupación por la sostenibilidad, y es probable que esta tendencia continúe», aseguran los servicios informativos de la Comisión. Como resultado, para 2035, el consumo ‘per cápita’ de carne de vacuno puede bajar de 10 kg anuales a 9,5 kg anuales (un 6,9% menos).
De otro lado, disminuirá la producción de carne de porcino, aunque lo hará en menos porcentaje (un 0,9% anual de aquí a 2035), y la de ovino y caprino (un 0,3% anual hasta 2035).
Producción avícola y precios
De esta hecatombe productiva parece que tan solo se salvará la producción avícola, que sí se mantendrá influida, sobre todo, por la percepción de los consumidores de que se trata de una carne menos grasa y más saludable. Esto se traduce en que, si las previsiones se cumplen, el consumo anual ‘per cápita’ de carne de ave subirá de 23,7 kg a 24,9 kg en 2035.
Este cambio en las tendencia productivas afectará directamente a los consumidores, y es que el precio de la carne subirá exponencialmente al mismo tiempo que baje el número de ejemplares de ganado europeo.
En concreto, la carne de vacuno se situará en torno a los 5.100 euros/tonelada en 2035, cuando ahora apenas supera los 3.000 €/tn, y la carne de porcino alcanzará los 2.180 euros toneladas (en la actualidad está por debajo de los 1.500 €/tn) debido a la subida exponencial de costes, que repercutirán en el importe final.
Los precios de la carne de ave de corral, por su parte, se situarán sobre los 400 €/tn.
El sector europeo, en un aprieto
Estos datos se analizaron en la XXXIX Jornada Ganadera, Forestal y de la Dehesa de Asaja Sevilla, que reunió a gran parte del sector ganadero de la provincia. La jornada contó con la presencia del presidente del Grupo de Trabajo de Salud y Bienestar animal del comité de Organizaciones Profesionales y Cooperativas en Bruselas, Miguel Ángel Higuera que advirtió que el sector ganadero está «en peligro» por la pinza a la que está sometido, por un lado, por el endurecimiento de las medidas medioambientales y de bienestar animal derivadas del Pacto Verde y sus estrategias y, por el otro, las importaciones de producciones de terceros países, que no están sujetas a estas normas y que se ven potenciadas por los acuerdos derivados de la política comercial de la propia UE.
Propuestas de flexibilización
Frente a esto, desde la organización agraria esbozaron una batería de propuestas de flexibilización y mejora para el sector de ganadería extensiva que trasladarán, a su vez, tanto a la Consejería de Agricultura, inmersa en en la formulación de la primera estrategia andaluza de la ganadería extensiva, y al Ministerio de Agricultura.
«Estas propuestas están dirigidas a facilitar la labor del ganadero, aliviar presiones innecesarias, dotarle de mejores herramientas y, sobre todo, tener en cuenta las características de cada tipo de explotación», detallaban desde la patronal.
De esta forma, desde Asaja demandan un mayor grado de interlocución y una discusión técnica «seria y científica» de los aspectos que afectan a la ganadería. «Se imponen valores como carga ganadera, temperatura o metros cuadrados sin que el sector ni la comunidad científica participen en el desarrollo de las normas», lamentaba José Manuel Roca, responsable de ganadería de la organización.
También reclaman una disminución de la burocracia y políticas que ayuden a la incorporación de jóvenes a un sector realmente envejecido.
Exigen, a su vez, la eliminación de la figura del veterinario de explotación, que el Ministerio anunció como voluntario, ya que lo califican como «una nueva carga burocrática y un coste para el ganadero que no aportará nada nuevo».
Por último, piden que se acaben las trabas para la construcción de pequeños embalses o apertura de pozos, y que se haga una valoración económica de las normas de bienestar en el transporte, eliminando aquellas que supongan un sobrecoste. «Puede darse la paradoja de que muchos animales vayan al matadero por estas nuevas normas de bienestar», advertía Roca.