Preocupación entre los ganaderos: la sequía y las altas temperaturas favorecen la transmisión de enfermedades
Los ganaderos han alzado la voz para hacer ver los beneficios de su actividad y demandar apoyo que permita hacer frente a su ruinosa situación
Por si los ganaderos ya no estuviesen sumidos en una grave crisis, por la sequía, y la falta de pasto (que provoca un sobrecoste muy importante al tener que trasladar agua y comprar pienso), hay que tener en cuenta también la subida de las temperaturas. Para desgracia del sector, está favoreciendo la actividad de muchos vectores que transmiten enfermedades infecciosas y está complicando su erradicación.
Ante este panorama, y para reivindicar la labor de la ganadería y abordar los principales problemas de sanidad animal que preocupan al sector, Asaja Sevilla ha celebrado esta semana en la Finca La Jarosa, de El Pedroso (Sevilla), su XXXVIII Jornada Ganadera, Forestal y de la Dehesa, que contó con la colaboración de la Fundación Caja Rural del Sur, ASEGASA, Fertiprado y Corsevilla.
El encuentro fue inaugurado por el alcalde del Ayuntamiento de El Pedroso, Sergio Vela; el jefe de Servicio de la Delegación territorial de Agricultura, Ganadería, Industria y Calidad, Francisco López, y el secretario general de Asaja Sevilla, Eduardo Martín, quien puso de manifiesto la importancia de esta jornada para debatir entre todos los implicados cómo abordar el avance de algunas enfermedades preocupantes, como la EHE o la tuberculosis, cómo poner en valor los productos, como son la carne de cordero y la de caza, que se promocionaron en el encuentro de la mano de Corsevilla y del nuevo proyecto Certicaza, presentado en el encuentro.
Mesa redonda sobre sanidad animal
Tras la inauguración, el técnico responsable de ganadería de Asaja Sevilla, José Manuel Roca, dio paso a una mesa redonda sobre sanidad animal, donde tuvo un especial protagonismo la tuberculosis, por su incidencia en la cabaña ganadera, su difícil erradicación y el gran coste que supone para el ganadero.
En este sentido, el catedrático de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Córdoba, Antonio Arenas, definió la tuberculosis como una «enfermedad grave y maligna», tanto en su vertiente sanitaria como en su vertiente económica. «Es muy grave en el vacuno, por lo que en cuanto se detecta, hay que intentar erradicarla, y esto causa una importante pérdida de rentabilidad en las explotaciones, que dejan de percibir como mínimo un 40% de lo que deberían», explicó.
Los diagnósticos
Ante la inquietud de algunos ganaderos asistentes sobre la falta de fiabilidad de los diagnósticos y los falsos positivos que pueden dar las pruebas en ocasiones, Arenas aclaró que «la tuberculosis no es una enfermedad normal y corriente y esto implica que no hay una técnica de diagnóstico adecuada al 100% por las propias características de la enfermedad, que amplían el rango de error».
Como explicó, el periodo de incubación es largo, la enfermedad no es detectable hasta los 10 días, pero el animal infectado no la transmite hasta los 4 meses. Por ello, y ante la reivindicación de los ganaderos de tratar como unidad epidemiológica al individuo y no al rebaño, explicó “que no es conveniente, puesto que el rebaño ya puede estar infectado y no saberse».
El catedrático reconoció que el ganadero necesita más ayudas para afrontar estas pérdidas y para dar de comer al ganado en la situación actual de sequía, y opinó que la Administración debería tratar la situación como una catástrofe.
Surgimiento de nuevas enfermedades
Por último, Arenas aclaró que «el surgimiento de nuevas enfermedades es normal y no es algo nuevo; lo que sí es cierto es que debido al incremento de la temperatura media global, muchos vectores de estas enfermedades, como los de la EHE o la lengua azul, están viendo favorecida su actividad y haciendo más complicada su erradicación».
A este respecto, el jefe del Servicio de Sanidad Animal de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Manuel Fernández, ha aconsejado a los ganaderos «estar bien preparados», porque enfermedades nuevas van a aparecer con toda probabilidad y para ello pidió a los ganaderos que confíen en la Administración, «ya que están en el mismo barco».
Fernández ha hecho hincapié en que «es vital la detección precoz y hay que comunicar cualquier sospecha o síntoma que no nos suene lo antes posible; hemos tenido últimamente muchos avisos de sospecha de viruela, que sólo están suponiendo tener inmovilizados los animales dos días para descartar sospechas, sólo dos días, y así logramos prevenir una catástrofe tremenda, como supuso el brote de viruela que saltó en Granada, que logramos controlar en Andalucía en tan sólo tres meses, muchos menos de lo que han tardado otras comunidades».
La tuberculosis, erradicación obligatoria
Respecto a la tuberculosis, y ante la inquietud de los ganaderos, recordó que es la Unión Europea la que considera la tuberculosis como una enfermedad de erradicación obligatoria. El porcentaje de incidencia de esta enfermedad en el rebaño en Andalucía es del 6%, lo que significa que la prevalencia ha disminuido pero el problema va a durar unos años más», reconoció.
Facilitar los movimientos
No obstante, como representante de la Administración se comprometió a trabajar «para conseguir facilitar los movimientos y para simplificar en la medida de lo posible los requisitos, aunque hay que hacerlo de forma ordenada». Sobre la polémica de los falsos positivos, recordó que «el número de falsos positivos es pequeño, y aunque hay una baja probabilidad de sacrificar animales sanos, sería peor un falso negativo, porque se infectaría el ganado sin saberlo y es mejor no arriesgarse».
Por último el presidente de la Federación Andaluza de Agrupaciones de Defensa de la Sanitaria Ganadera (FADSG), Francisco Javier Fernández, tras alabar el trabajo de la Administración, que ha conseguido eliminar la viruela ovina en tiempo récord, manifestó su preocupación por la situación general del campo: «El campo no lo aguanta todo, la situación es cada vez peor y la gente está abandonando».
Por ello, pidió a la administración acabar con el exceso de burocracia que asfixia al ganadero, que se tengan en cuenta el número concreto de animales infectados en una explotación y no la explotación en su conjunto, y que a la hora de tratar una enfermedad, se distingan los diferentes sistemas de explotación: «no es lo mismo el tipo de explotaciones de unas comunidades que las de otras, ni tampoco las de intensivo o las de extensivo; esto es importante a la hora de erradicar la enfermedad, la erradicación de la tuberculosis es muy difícil en extensivo, y hay que trabajar más y mejor, así como intentar simplificar los tiempos en los que una explotación queda paralizada», demandó.