La restricción al plástico tiene en vilo al sector cárnico
Entra en vigor el 1 de enero

La restricción al plástico tiene en vilo al sector cárnico

Se impondrán limitaciones y gravámenes al plástico de uso alimentario

19/12/2022 a las 08:45

Por Ángeles Barea

Las restricciones al uso del plástico en el envasado de los alimentos y la imposición de impuestos a su comercialización coloca al sector cárnico ante un escenario incierto. El sobrecoste de usar otro tipo de material y, fundamentalmente, la falta de alternativas viables genera un serio problema al que dar respuesta.

El tiempo corre, porque el 1 de enero de 2023 la amenaza será una realidad. El presidente de la Asociación Provincial de Industrias de la Carne de Huelva, Luis González Díaz de Cerio, analiza las dificultades a las que se enfrenta el sector en apenas un mes.

Y es que asegura que la ley que limita el uso del plástico «nos afecta directamente, ya que a día de hoy no hay alternativa al plástico». Para el envasado «se puede reducir un poco en algunos embalajes, aplicando cartón, papel, pero no eliminando el plástico al 100% por un tema tan sencillo como es la seguridad alimentaria».

Además, puntualiza que hay que tener en cuenta alternativas como el cartón o el papel no son «factibles» en muchos productos ya que son materiales permeables o que no ayudan en la conservación. Las únicas alternativas existentes «van a encarecer aún más los costes productivos de los alimentos cárnicos y a día de hoy, que muchas empresas no son capaces de aguantar la subida de la luz, el gas, el pienso, las materias primas (plástico, cartón, papel, palés, logísticos…) es un obstáculo más que hace peligrar más muchas pequeñas empresas».

Y es que, además de las limitaciones, habrá que abonar un impuesto de 45 euros por tonelada, que en algunos envases implica que el tributo será superior al propio precio del material.

Otros materiales

Desde el sector cárnico insisten en que, «a día de hoy no hay alternativa al plástico». En algunos embalajes «se puede sustituir una parte del mismo por papel, pero siempre recubierto de plástico, porque por seguridad alimentaria, la carne y sus derivados no pueden estar en contacto directo más que con materiales que eviten la migración». En la actualidad, aparte del plástico, están el vidrio y los materiales metálicos, así que las alternativas son «más caras y menos sostenibles».

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Carne envasada en plástico / Agrónoma

Una encrucijada sin salida

González define el escenario como «una encrucijada donde no hay salida». Insiste en que «la propia Unión Europea ha pedido a España que no corra tanto en estas medidas sin alternativa, y al final se traduce en un mayor coste (precio) para el consumidor final».

La aplicación inmediata de las nuevas normas se traducirá en «un problema de seguridad alimentaria o un mayor precio por materiales más caros y menos sostenibles». Las cuentas son claras. Con un incremento de 45 céntimos por kilo de media, en algunos alimentos básicos, como puede ser un loncheado de embutidos, fiambres, salchichas, hamburguesas… donde el precio final de venta al público a día de hoy ronda el euro por paquete, o menos, supone, que los precios finales subirán, como mínimo, un 10%. «Por mucho que el sector asuma parte de la subida al final impactará en el bolsillo del consumidor», advierten.

Desde el sector aseguran que la aplicación de una regulación tan restrictiva en el uso del plástico en el envasado de los alimentos tendrá un alcance mayor. La norma viene como recomendación de Bruselas, aunque es competencia de cada país su aplicación. Esto se traduce en que cada miembro de la Unión Europea es competente para la regulación.

Para todo el sector agroalimentario, insisten, significa que «aparte de que no hay alternativa al plástico como elemento de conservación, va a hacer a la industria española menos competitiva que la de la Unión Europea, donde este impuesto no se va a aplicar».

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Frambuesas y arándanos / Agrónoma

También afecta a los frutos rojos

La lucha de la carne no es exclusiva. Los productores de frutos rojos onubenses llevan meses reclamando una moratoria en la aplicación para ganar tiempo suficiente para encontrar soluciones alternativas.

La industria cárnica en su totalidad «está solicitando lo mismo, una moratoria mientras no haya alternativas viables y sostenibles», ya que este nuevo impuesto «traerá consigo el cierre de empresas por pérdida de competitividad y un aumento del precio de los alimentos». Y es que, insiste, en que «no es viable envasar la carne con papel o cartón».

Ni siquiera es viable el uso de plásticos reciclados, defiende Luis González Díaz de Cerio, porque «a día de hoy no existen plásticos reciclados que garanticen la seguridad alimentaria de los productos cárnicos, es una línea de investigación que está abierta y en la que se está trabajando desde hace varios años, pero que aún sigue sin resolver». Un factor más de un horizonte complejo a escasos días de que la norma, que tiene en vilo al sector agroalimentario, entre en vigor.

Escrito por

Redacción

Redacción de ABC de Sevilla

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