LA reforma de la calle Cruz Conde, cuyo comienzo está más cerca después de su salida a concurso público tras su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), habilitará siete vías de entrada de vehículos en el centro de la ciudad. Como se puede apreciar en el gráfico adjunto, estas rutas de distribución del tráfico rodado permitirán la circulación tanto de no residentes como de residentes, si bien estos últimos tendrán acceso a sus domicilios a través de pilonas que podrán desactivar previa autorización de las tarjetas correspondientes al Consistorio. Los puntos de acceso son los siguientes: Alonso de Burgos, Gran Capitán, San Pablo, Puerta del Rincón, Caño, Lope de Hoces y Concepción. Torres Cabrera, Osario y el último tramo de Cruz Conde en su confluencia con Ronda de los Tejares serán vías sólo de salida de vehículos del Centro.
Tras la publicación en el BOP del concurso público, el plazo que maneja el Ayuntamiento para que comience la actuación es mediados de octubre. Las obras, que alterarán la circulación de unas veinte calles del núcleo urbano, se prolongarán durante siete meses, de modo que está previsto que finalicen en mayo, justo cuando están convocadas las elecciones municipales. Parece claro, por tanto, que la semipeatonalización de esta vía será un tema medular en el debate político previo a los comicios.
Una de las novedades del proyecto que dio a conocer ayer el Ayuntamiento es cuáles serán las fases del mismo. El Consistorio ha establecido tres etapas. La primera consiste en la reordenación del tráfico en sí. Así, antes de que se levante la vía más comercial de la ciudad, el Ayuntamiento invertirá el sentido del tráfico en la calle Concepción para habilitar el acceso al Centro. Por otro lado, también se restringirá la circulación en la calle San Fernando. Ahí se ubicará un agente para permitir sólo el tránsito de los residentes y el transporte público. Por último, y una vez acabados los trabajos en Alfonso XIII, el tráfico sólo podrá ir hacia Capitulares, es decir cambia su sentido de circulación, obligando a los vehículos a salir por Carbonell y Morand.
Estas medidas buscan reducir el tráfico rodado en la calle Cruz Conde entre un 80 y un 90 por ciento, así como en más de un 40 por ciento en la calle Alfaros, según las previsiones del área de Seguridad y Tráfico.
El plan circulatorio también contempla invertir el sentido de circulación en las calles Sevilla y Málaga para que sirvan de vía de salida a la población residente desde Tendillas a Ronda de los Tejares. Estos vecinos, junto a los usuarios del aparcamiento de Edaco, procedente de Conde de Robledo, serán los únicos con autorización para circular por la calle Cruz Conde, además del transporte público.
Por otro lado, para acceder al aparcamiento de la calle Sevilla, cuyo uso será sólo para residentes, será necesario cambiar el tráfico en varias calles, como las de Concepción, Duque de Fernán Núñez, Pérez de Castro, Valladares y Leopoldo de Austria. Y no serán las únicas, ya que el citado plan de tráfico también establece como condición para poder peatonalizar Cruz Conde que se cambie el sentido de la circulación en las calles del entorno de la Trinidad y de la Mezquita, entre ellas Buen Pastor o Blanco Belmonte.
Campaña informativa
Una vez que se acometa esta primera fase de cambios en la circulación, el Consistorio tiene previsto realizar la obra del tramo de la calle Cruz Conde comprendido entre Las Tendillas y Conde de Robledo, donde se sitúa la pilona que aún no está operativa. La etapa final abarca la remodelación de la avenida entre ese punto y Ronda de los Tejares.
En una nota de prensa remitida ayer a ABC, el Ayuntamiento anunció que creará un grupo de trabajo con los comerciantes para hacer un seguimiento de las obras y que éstas tengan «el menor impacto posible en los negocios», al tiempo que pondrá en marcha «una campaña informativa» con los vecinos. Las asociaciones de vecinos consultadas por este periódico informaron que por el momento no tienen noticia alguna de tal campaña. La reforma de Cruz Conde reducirá la circulación de la vía a un solo carril de 3,6 metros y el resto de la calle la comprondrán dos amplios acerados compuestos de losas de granito. El coste de la actuación es de 1,7 millones con cargo a los fondos Proteja.




