—Llegó la hora. ¿Satisfechos?
—La verdad es que estamos muy contentos. Hemos hecho un trabajo que ha merecido la pena, y me gustaría destacar la excelente relación que hemos tenido con el presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, con el que he trabajado codo con codo en estos meses de atrás y con el que ha habido plena sintonía para poner en marcha este proyecto que tanto estábamos esperando. Visitar de noche un monumento como la Catedral es una apuesta por el turismo y por las pernoctaciones que no tiene parangón. Éste es el primer paso, el segundo será el espectáculo en el Alcázar.
—¿Cómo cree que se ha logrado ese equilibrio entre el plano espiritual del edificio y su plano turístico?
—Siendo respetuosos. Estamos en una Catedral, eso no hay que olvidarlo. Pero de noche no se interrumpe la actividad religiosa. Me gustaría subrayar que las visitas son muy respetuosas con la Historia y con lo que es un templo católico.
—¿Qué hace diferente a esta visita de otras iniciativas turísticas?
—No hay ningún monumento de la entidad de la Catedral que tenga una oferta turística como la que vamos a poner en marcha.




