La belleza se toma su tiempo. La puesta en marcha de las visitas nocturnas a la Catedral es una prueba de que las cosas más preciadas se hacen esperar. Pero ha llegado el día. Los Príncipes de Asturias inauguran esta noche «El Alma de Córdoba», justo una semana después de que la ciudad fuera una de las preseleccionadas para optar a la Capitalidad Europea de 2016. La puesta de largo de la nueva actividad turística y patrimonial acontece, pues, en un momento de pleno apogeo cultural de Córdoba, y la estancia de Don Felipe y Doña Letizia viene a refrendar la apuesta por los valores ilustrados y de la difusión del legado artístico.
Sus Altezas Reales, que no pernoctarán en la ciudad en la que estuvieron por última vez en mayo del año 2009, harán esta noche el mismo recorrido que a partir de mañana estará disponible para todos los ciudadanos. Con una duración de una hora, la visita comienza en el Patio de los Naranjos, donde una proyección de alrededor de veinte minutos introduce a la comitiva en la historia del monumento y de la ciudad. Ahí comienza a percibirse la sutileza que marca la iniciativa de principio a fin. También ahí, en esos primeros compases de la visita, son ya protagonistas los dos elementos en torno a los que gira la iniciativa: la luz y el sonido. Pero una luz dosificada con una prudencia propia de la belleza. Y un sonido, una música, una dicción del guía invisible de los inquilinos de la antigua mezquita medidos con el canon de lo sublime. Porque los paseantes por el templo, que se va iluminando poco a poco y siguiendo un criterio cronológico, asistirán por medio de unas audioguías a la recreación de la construcción del edificio.
Melodías propias de cada época acompañan los pasos del grupo, que se detendrán en los lugares más emblemáticos del inmueble. Dos de ellos destacan por su singularidad: el primero es el mihrab, el enclave más sacralizado del templo musulmán; y el segundo el altar mayor, donde una luz de otro mundo pone punto y final a sesenta minutos de deleite.
Para llegar a este punto han sido precisos años de negociaciones entre el Cabildo, propietario del inmueble, y el Consorcio de Turismo, que está formado por la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO) y por el Ayuntamiento. La disparidad de criterios entre la autoridad eclesiástica y los empresarios ha retrasado la puesta en marcha de la iniciativa: no hay que olvidar que el proyecto data de un convenio firmado por las partes ya citadas hace más de cuatro años.
El montaje de las visitas, que han sido diseñadas por la empresa General de Producciones y Diseño (GPD), ha contado con un presupuesto de 1,2 millones de euros para su implantación inicial, de los que 669.240 euros han sido sufragados por el Plan de Excelencia Turística y el resto, es decir, 530.759 euros, por el Consorcio de Turismo de Córdoba.
Los pases nocturnos se realizarán de forma permanente durante todo el año, en un calendario que tiene aún que definirse en función de la demanda que tenga en los primeros meses. El turismo está esperanzado en que esta iniciativa aumente las pernoctaciones, el gran punto flaco de un sector que potencia ahora su imbricación en el alma de la ciudad.





