El cierre del anillo viario de la ciudad con la construcción de una carretera de gran capacidad que unirá la Ronda de Poniente con la glorieta de Madres Escolapias —aprovechando el corredor del canal del Guadalmellato supondrá un aumento exponencial del tráfico en todas las vías de su entorno. Se estima que 69.895 automóviles más utilizarán en sus desplazamientos la nueva vía de circunvalación —que atravesará los barrios de El Tablero, El Camping y Santa Rosa— y las calles que confluyen en ella. El trazado de la futura Ronda Norte, de casi 3,9 kilómetros de longitud, discurrirá bajo túnel o en trinchera (deprimida, pero a cielo abierto).
La vía soterrada cruzará zonas próximas a viviendas, desde la calle Poeta Emilio Prados y El Brillante al parque de la Asomadilla, que tendrá que ser completamente levantado para realizar una parte de falso túnel. En este punto entroncaría con el ramal inacabado de la vía a su paso por Mirabueno, que va desde la carretera de Almadén —donde enlaza con la Ronda Este— hasta la glorieta de Madres Escolapias.
A efectos de tráfico, la puesta en marcha de esta ronda urbana de la Junta trastocará por completo el mapa circulatorio de la capital. Sólo hay que fijarse en la evolución de aforo de tráfico recogido en el estudio de viabilidad, que está aprobado de forma provisional. Un lustro después de la puesta en funcionamiento de la Ronda Norte se calcula que atraerá 388.931 vehículos frente a los 319.039 que la utilizarán en el año de su apertura al completo, prevista para 2014 si los trabajos discurren según el calendario marcado por la Consejería de Obras Públicas. Es más, en 2018 ocuparán la nueva infraestructura 10.000 automóviles más al día de los que absorberá la Ronda de Poniente, la vía de gran capacidad inaugurada en septiembre de 2008.
El tramo que soporta mayor volumen de tráfico en todo su trazado, entre la glorieta Académica García Moreno y el túnel de Trassierra, contará con 41.312 vehículos en 2013, frente a los 52.090 que pasarán en su primer año de rodaje por la nueva ronda desde Escultor Ramón Barba hasta la nueva glorieta proyectada en el cruce con El Brillante.
Enlaces a distinto nivel
Sabedora del aumento del tráfico que acarreará la Ronda Norte, la Junta contempla amortiguarlo en parte con el soterramiento de la rasante actual de la Ronda de Poniente, dejando en la parte superior las glorietas existentes desde el túnel de los Omeyas hasta Académica García Moreno.
Según destaca el informe de la Consejería hecho público el pasado miércoles, en la actualidad, «el viario del sector norte de la ciudad apenas acoge tráficos pasantes, dado que no existe un itinerario continuo, reconocible y con capacidad suficiente para ejercer esta función».
La Ronda Norte complementará y, en gran medida, relevará a la Ronda de Poniente como principal corredor urbano. A ello contribuirá de manera decidida la expansión residencial proyectada los próximos años en Cortijo del Cura y el entorno de la Carretera de Trassierra, que se suma a la de otros barrios densamente poblados como Valdeolleros o Santa Rosa.
En la zona de Turruñuelos se abrirá a finales del próximo año un Hipercor, además de los centros comerciales y de ocio ya establecidos, como El Tablero y Carrefour Sierra, que son otros polos de atracción de tráfico. Además, la futura vía captará vehículos que actualmente son canalizados por el eje del ferrocarril, procedentes de la carretera de Palma del Río o la antigua N-IV, así como la N-432 en dirección a Badajoz.
Con la puesta en marcha de la Ronda Norte, algunas vías adyacentes con acceso directo a ésta corren serio riesgo de saturarse. Sintomático es el caso de la avenida de El Brillante, que el pasado año absorbía 13.514 vehículos diarios, absorberá 21.281 (un 57% más) en 2018, a los cinco años de rodaje. A sabiendas de la alta densidad de tráfico que entrará y saldrá por este cruce soterrado de la ronda, El Brillante será reurbanizado y ampliado con un carril más (tendrá tres frente a los dos actuales) hacia la Sierra.
La Junta pretende financiar la obra mediante una fórmula de colaboración público-privada. A partir de 2014, en el primer año de su puesta en servicio, Obras Públicas abonará a plazos a la concesionaria durante 26 años y medio —hasta que expire la concesión— los 293 millones a los que ascenderá la infraestructura viaria más costosa de cuantas se recuerdan en la ciudad. A cambio, el contratista se hace cargo también de su mantenimiento.




