Amedida que se conocen detalles el estado de las arcas municipales y la «herencia» dejada por IU y PSOE, el panorama se torna más sombrío para el nuevo gobierno local. A las cifras del déficit detectado en el presupuesto de 2010 y las millonarias deudas con los proveedores hay que unirle ahora el preocupante estado de la partida para gasto corriente del Consistorio que, según fuentes del actual gobierno, se sitúa en 9 millones con los que se tendrán que hacer frente, de aquí a final de año, «al día a día» de una entidad de la magnitud del Ayuntamiento de Córdoba.
Para hacerse una idea de la relevancia del problema, las fuentes consultadas señalaron que esta cifra sólo es el 16,6% del total previsto en esta partida. De esta manera, el presupuesto de 2010, prorrogado para este año, contemplaba un gasto en su capítulo 2 —«Bienes corrientes y servicios»—, fijado en 54,2 millones que en medio año se han quedado en los 9 millones que, con fecha de junio, aparecían consignados como «saldo de crédito disponible». Un verdadero quebradero de cabeza contable.
Y el problema no es sólo la escasez de recursos que se tiene para el funcionamiento diario del Consistorio, compras de material, alquileres, suministros…, sino la «poca capacidad de maniobra que nos deja ahora el estado de ejecución del presupuesto de gastos», indican las fuentes consultadas.
Así, y siempre sobre las cifras del presupuesto de 2010 prorrogado, el crédito disponible para los gastos del Consistorio es, a fecha de junio, de 178 millones. A esta cifra hay que descontarle los gastos de personal, unos 53 millones hasta final de año, los intereses y amortizaciones de los créditos, unos 27 millones y las transferencias corrientes a empresas y organismos, unos 45 millones. Esto significa que un 70% del presupuesto de gastos que queda hasta final del presente año está comprometido con partidas de desembolso obligado como son el pago de créditos o las nóminas.
Otro matiz importante que añaden los interlocutores consultads es que una cosa son las partidas de crédito disponible, que se basan en las cifras recogidas en el presupuesto, y otra bien distinta la capacidad real de disponer de esas cantidades que viene marcada por la Tesorería Municipal. Esta diferencia se puede apreciar perfectamente en el apartado de ingresos. «Se establece una previsión de ingresos, luego están los derechos de cobro que se tienen realmente y finalmente lo que se ingresa sobre esos derechos», señalan.
En este sentido, el diagnóstico del PP es el mismo que en su etapa en la oposición. «Tenemos un presupuesto ficticio que ha adaptado las previsiones de ingresos a las de los gastos cuando debía ser al revés. Ahora nos encontramos en una situación en la que no hay dinero en la tesorería para atender las partidas de gastos y no se puede tirar de previsiones de ingresos porque el grado de ejecución de los presupuestos demuestra que estaban inflados», indican.
Este grado de ejecución presupuestaria de las partidas de ingresos señala que, sobre una previsión de 300 millones, se han reconocido derechos por valor de 157 millones y sólo se han podido cobrar 57 hasta junio. Es decir, sólo un 20% sobre las expectativas presupuestarias de comienzos de año y un 36% en referencia a los derechos de pago, datos que reflejan los graves problemas de liquidez que lastran las cuentas municipales. Eso sí, le restan algunas inyecciones importantes como la del IBI.
«Prioridad, ganar liquidez»
De esta manera, la verdadera capacidad del Consistorio para afrontar tanto sus pagos como los gastos corrientes está marcada por la Tesorería Municipal y no es ningún secreto que se halla en un atolladero de liquidez. Gran parte de la culpa de esta falta de liquidez la tiene la elevada deuda con proveedores: 43 millones.
Según confirmaron a ABC fuentes del equipo de gobierno, «ahora la prioridad es ganar liquidez tanto para los pagos de las nóminas como para los gastos corrientes y pagos a proveedores». En este sentido, la línea ICO del Gobierno aliviará parte de esta tensión de tesorería con 17 millones, intereses incluidos.




