"¡Vaya castaña! Y eso que somos los favoritos…". Así resumía Francisco Javier el estreno de España en el Mundial de Sudáfrica. El "gol sorpresa" de los suizos cayó como el plomo sobre las cerca de 10.000 personas vieron el partido en las pantallas gigantes habilitadas en la explanada del Santiago Bernabéu. Lo que empezó como una fiesta terminó, casi dos horas después, con caras de congoja, decepción y alguna que otra lágrima. "A ver si esto nos hace poner los pies sobre la tierra y la selección reacciona en el próximo partido, contra Honduras", se resignaba otro aficionado.
Pero a las cuatro de la tarde, cuando sonó el pitido de inicio del partido, nadie se esperaba que los de Vicente del Bosque se las tuvieran que ver el lunes con el once hondureño. La ciudad se vestía de miles de banderas rojigualdas, muchas de ellas, las que ABC entregó el pasado viernes. Otros la llevaban pintada en la cara, en pelucas, por los brazos… Los taxistas animaban el atasco que se iba produciendo Castellana arriba con bufandas al viento. Porque nadie esperaba que en el minuto 8 de la segunda parte un maldito rebote fulminara los sueños de la selección y de toda España de cumplir con los pronósticos y ganar el primero de los partidos. El ánimo y las optimistas apuestas que los aficionadas aventuraban en el entorno del estadio del Real Madrid fueron cayendo conforme el encuentro se acercaba a su fin. El "¡A por ellos!", pese a todo, no dejó de cantarse entre la multitud durante el partido. Casi podrían oírse en el estadio de Durban. Hubo muchos abucheos al árbitro, que tardaba en pitar las faltas contra Suiza; pero también había muchas ganas de ver al "Niño Torres" en el campo de juego, algo que se materializó tras el "peudogol" de Gelson, algo que no se creía ni la propia afición helvética.
Las casas de apuestas hervían. En la cercana de Canoe, el ambiente no era menor. Ejecutivos, aún trajeados y con corbata, no quitaban ojo de la pantalla especial instalada en el local. Las apuestas eran claras: el primer goleador del partido sería el recién fichado barcelonista Villa. Pero la realidad se impuso. Y no pudo ser. Rubén, del barrio de Las Musas, lo tenía claro: "Hemos perdido porque Suiza ha jugado mejor. Y ya está".






