La Sindicatura de Cuentas denunció en 2003 irregularidades contables y excesiva acumulación de poder en manos de Félix Millet y Jordi Montull, responsables del Palau de la Música. Pero el Tribunal de Cuentas no acusó recibo de ese informe hasta 2008, cuando el dictamen llegó al alto tribunal traducido al castellano. En febrero de 2003 la Sindicatura había remitido el texto, ya aprobado por su pleno y debatido en el Parlamento catalán, pero lo hizo en catalán. La sindicatura es el órgano que fiscaliza las cuentas de todas las administraciones públicas catalanas, pero no tiene potestad sancionadora. Cuando detecta irregularidades, debe denunciarlas ante el Tribunal de Cuentas o la Fiscalía.
Sin embargo, la Sindicatura de Cuentas no empezó a traducir sus informes al castellano de oficio hasta 2007, cuando el nuevo equipo de síndicos se encontró con la herencia envenada de 200 informes pendientes de traducción desde 1997.





