No había hordas de adolescentes abarrotados en la entrada del Hotel Intercontinental de Madrid para ver a sus vampiros favoritos. El halo de misterio que envuelve «Crepúsculo» llegó hasta la presentación en España de «Eclipse», la tercera entrega de la saga. A horas del estreno mundial, dos de los actores de reparto y el director del filme fueron los encargados de hablar de la película que tiene en vilo a miles de fans en todo el mundo. La cara más conocida para todos era sin duda la de Ashley Greene (Alice), radiante con el cabello largo y falda y camisa color crudo, que le daban un aire sofisticado y maduro. La acompañaba el australiano Xavier Samuel, hasta hace horas un desconocido para la gran mayoría, y David Slade, famoso por hacer de Ellen Page una caperucita sangrienta en «Hard Candy».
¿Edward o Jacob? Ashley Greene no duda en decantarse por el vampiro encarnado por Robert Pattison: «Me gusta mucho su aire de chico malo y, a la vez, su lado educado y caballeroso». David Slade no lo tuvo tan claro: «Depende de lo que prefieras: si optas por el pelaje de un hombre lobo o por la rigidez de un vampiro», bromeó el director.
El lado oscuro de los Cullen
Xavier Samuel, quien encarna a un vampiro neófito reclutado por Victoria para crear un ejército, reconoció «que le parece muy raro recibir tanta atención» y que siente una «gran responsabilidad» por lo que significa para los fans esta película. «Es como traer a la pantalla los sueños de mucha gente y esos sueños pesan», añadió el director. El actor australiano y su compañera de elenco destacaron, por su parte, el buen ambiente que había en el set, aunque Greene reconoció que «una de las únicas cosas negativas es que los vampiros no salgamos mucho con los hombres lobo, porque nuestras escenas se filman por separado» y destacó: «Los Cullen somos como una familia».
David Slade adelantó, por su parte, que en «Eclipse», que promete un gran despliegue en las escenas de combate, se desarrollará el lado carnívoro de los Cullen. «Despedazan y comen animales y eso es algo muy violento, aunque esté por debajo de la superficie y que cuando lleguen a su casa parezca todo muy limpio. Para mí era muy importante destacar esa faceta, a la vez que el lado peligroso de Edward». El británico también destacó el trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. «Fue maravilloso trabajar con él. Era la persona que más sonreía en el set».