Los ánimos de los vecinos afectados por la riada están un tanto exaltados, sobre todo tras conocerse que se esperan nuevas borrascas a partir del próximo viernes y tras comprobar que el caudal del río Guadalquivir ha vuelto a bajar «escandalosamente» a su paso por Córdoba, por lo que mucho se temen que, coincidiendo con las precipitaciones, se producirán otra vez desembalses masivos en la cuenca.
Unos alivios de agua que ellos consideran han estado «muy mal gestionados» por parte de los técnicos y responsables de la Agencia Andaluza del Agua, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, y sobre los que más de un vecino ha reclamado «su dimisión por lo mal que lo han hecho», como fue el caso de Juan Montilla, presidente de la calle Orquídea en Fontanar.
También ayer, tuvo lugar en el aeropuerto de Córdoba una «masiva» reunión de habitantes de las zonas inundadas para preparar la concentración que tienen previsto realizar el próximo jueves, a partir de las 10.00 horas, ante las puertas de la Subdelegación del Gobierno.
Será, eso sí, una protesta «pacífica y en condiciones», como la calificó el presidente de la asociación vecinal de La Altea, Julio Cortés, puesto que «no queremos ser folloneros ni hacer nada que vaya en nuestra contra, pero sí hacerles ver con nuestra presencia y una pancarta a los responsables de las diferentes administraciones que las cosas se han hecho de mala manera, con un más que curioso baile de cifras en Internet sobre la capacidad de los pantanos, y que los que pagamos el pato somos nosotros».
En efecto, aunque la Agencia Andaluza del Agua es responsabilidad de la Junta, más de un vecino ha sugerido que las competencias sobre el agua y los desembalses vuelvan a manos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que pertenecía al Ejecutivo central, ya que desde principios de las años 60 del siglo pasado estas zonas no se inundaron, mientras que desde que la Agencia lleva las riendas «el río nos ha comido las casas en diez meses».





