Después de las tres riadas sucesivas que se han soportado en la zona colindante con la avenida de Córdoba en Aguilar, antigua travesía de la N-331, sus vecinos no están dispuestos a seguir aguantando una inundación tras otra. Por este motivo, ayer en una tensa asamblea pública en el Ayuntamiento acordaron conceder un plazo de tres meses para que desde el Consistorio se construya una canalización subterránea que sirva para evacuar aguas residuales y de lluvia desde la calle San Cristóbal hasta el Parque García Lorca. Si no es así, anunciaron el inicio de acciones legales contra el Ayuntamiento.
Esta conducción permitirá una mayor salida de agua, ya que la existente es insuficiente y provoca que salga en muchas casas por los desagües, porque no tienen capacidad para soportar el caudal que reciben de buena parte de la zona este del casco urbano aguilarense.
Además, también exigieron que se estudien distintas posibilidades para corregir los errores que, a su juicio, se han cometido en la reciente obra de la carretera del cementerio para evitar que el agua caiga en avalancha desde los cerros cercanos hacia la avenida de Córdoba. Los vecinos vienen denunciando desde hace unos meses que la eliminación de las cunetas en esta carretera hace que el agua no se conduzca a dos o tres puntos para desaguar, sino que salta directamente por encima de la vía y se dirige hacia sus viviendas.
El concejal de Urbanismo, Francisco Palma, se comprometió ayer a la ejecución del nuevo canal subterráneo en la avenida de Córdoba. Respecto a la carretera del cementerio dijo que las inundaciones no dependen de la falta de cunetas pero, no obstante, «se tomarán medidas al respecto para intentar averiguar por qué está pasando esto».
Tanto en la avenida de Córdoba como en la barriada del Tejar se han sufrido ya tres inundaciones desde la gran tormenta del 16 de agosto.




