El Córdoba dio el paso de acogerse al concurso voluntario de acreedores con varios objetivos en el horizonte. Los tres más claros y evidentes son: este proceso facilita que el club pueda venderse en los próximos meses; tendrá mayor entrada de dinero en las arcas del club al levantarse los embargos; y los dirigentes podrán rebajar notablemente el salario medio de los futbolistas, lo que supondrá una reducción importantísima en los coste fijos de la sociedad anónima blanquiverde.
El club manejó el concurso como la opción más real para salir de la crisis desde que se nubló la posibilidad de cerrar el acuerdo de venta en diciembre con el Catania y de enero con Víctor de Aldama. Uno de los principales motivos es allanar el camino a un posible comprador. Esta drástica decisión la han tomado los actuales gestores, por lo que liberan a un posible nuevo propietario de tener que llegar tomando una medida claramente impopular.
Además, los interesados en adquirir la entidad se encontrarían, llegado el caso, un convenio de pago de la deuda que facilitaría hacer frente a la misma. El silogismo es claro: mientras menos deba usar para pagar la deuda más dinero le quedará para invertir en el proyecto deportivo. Incluso, cabe la posibilidad de que el comprador mejore la propuesta de convenio presentada por el club y que ahora deberá negociar con la relación de acreedores.
El concurso ha supuesto que el juez adopte como medida cautelar la suspensión de los embargos de Hacienda. El Córdoba, por tanto, recupera cualquier ingreso que antes iba directamente a las manos de ésta. Y lo más importante es que los abonos mensuales de los derechos televisivos, que estaban pignorados por Hacienda, volverán al club. Y son casi 140.000 euros mensuales.
Pero, el otro gran objetivo es reducir los coste fijos de la empresa. Los más altos son los de los futbolistas. El club pretende que la plantilla de la próxima temporada sólo valga entre 2,7 y 3,2 millones.



