La Paz del Señor está con ellos y ellos la difunden entre quienes se acercan. Lo han demostrado los jóvenes de todo el mundo desde que llegaron a la diócesis y sus homólogos cordobeses que con los invitados participan de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en el prólogo de los días previos y así lo reconoció ayer el propio obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, en declaraciones a ABC después de la misa internacional que celebró en la Santa Iglesia Catedral junto a obispos y sacerdotes principalmente franceses, aunque también de Irak y Camerún.
El obispo valoró el talante de los jóvenes cristianos, que calificó de «pacíficos» y, por tanto, «siembran la paz donde van». Por eso los Días en la Diócesis se han celebrado «sin un mínimo incidente» aparte de los propios del calor que han provocado algún mareo, indicó Demetrio Fernández, que insistió en la «mucha paz» de los actos organizados gracias a que los participantes son «gente buena». Aunque el obispo no comparó con otros jóvenes ni valoró otras actitudes, sus declaraciones se producen en un momento en el que en distintas ciudades españolas y del mundo otros miles de jóvenes protestan no siempre pacíficos.
Para el prelado, la actitud de los jóvenes demuestra que se trata de una «juventud verdaderamente cristiana» que representa a miles de personas de todo el mundo que no han podido estar en España con el Papa. Lo han manifestado en los actos festivos y en otros litúrgicos en los que «se les ve con actitud creyente acercándose al Sacramento del Perdón», indicó el prelado, que el pasado sábado estuvo confesando en La Compañía.
El comportamiento de los peregrinos se ha visto correspondido por el de los cordobeses. Así, el titular de la silla de Osio dijo estar muy «satisfecho» y contento por la respuesta de la provincia en esta JMJ. Desde las familias que han acogido a los jóvenes extranjeros hasta la curia y los feligreses que han organizado los actos.
Demetrio Fernández valoró el «talante hospitalario de Córdoba» que ha quedado demostrado en las solicitudes de familias para acoger a peregrinos, que han sobrepasado las necesidades de estos mientras que «en otros lugares han contratado catering y albergues» para que durmieran los visitantes.
En el caso de Córdoba, ha habido familias que «han interrumpido sus vacaciones para venir y ahora les da pena que se vayan sus huéspedes», comentó. Los peregrinos «se han sentido como en su casa» y han permitido que en Córdoba haya 31 nacionalidades al mismo tiempo con el mensaje de Jesucristo como nexo. Y es que, explicó el obispo, «no hay nada más internacional que la Iglesia».
Muchos de esos jóvenes, casi un millar, mayoritariamente franceses, habían participado minutos antes en la misa en la Catedral que fue retransmitida en directo por France 2, la televisión pública francesa, como parte de Le Jour du Seigneur (El Día del Señor), el programa católico más antiguo de Francia, que se emite desde hace 62 años, y que suele tener una audiencia en aquel país de 500.000 personas, aunque también es visto en Países Bajos, algunos árabes y Canadá. Además de la misa, emitió imágenes de Córdoba y contó con testimonios y entrevistas en un set en el Patio de los Naranjos antes y después de la Eucaristía con expertos en historia de España y en Andalucía. Hasta Córdoba se desplazó un equipo de cuarenta personas.
Escuchar a Cristo
La misa fue, como se había anunciado, principalmente en francés, aunque hubo cantos en latín y partes en español como el Credo, la Consagración y la segunda lectura, que la hizo un voluntario de la JMJ cordobés. Los jóvenes que asistieron participaron en todo momento instados a hacerlo en los cantos por un animador desde el presbiterio y respondían a los oficiantes y rezaron en sus respectivos idiomas, lo que hizo que se unieran varias lenguas orando a Dios en la Catedral de Córdoba.
A la Eucaristía asistieron muchos con la bandera de Francia, con pancartas y camisetas que ayudaban a situarlos en el mapa, como a los de Perigord. Bruno, un sacerdote de esa diócesis, contaba junto a la Virgen de los Faroles que «la Catedral es muy bonita» y «ha gustado a los jóvenes». Mientras, por el Centro, un grupo numeroso de personas de México y España del Camino Neocatecumenal invitaba con sus guitarras y cantos de salmos a todos los viandantes a «escuchar a Cristo».



