Los compañeros de Del Potro volverán a verse las caras con la Armada tras derrotar a Serbia
Día 19/09/2011 - 09.39h
España conoció ayer quién será su rival en la final de la Copa Davis y es, precisamente, el que todos querían: Argentina. De este modo, los españoles no tendrán que viajar al extranjero y, además, se quitan de en medio a la «bestia negra» de Nadal, el serbio Novak Djokovic, que ayer tuvo que retirarse del partido que le enfrentaba a Juan Martín del Potro.
Y es que al final, el cuerpo le dijo que no, que no podía ir más allá por mucho que el escudo en el pecho fuera el serbio, que dimitía a las puertas de otra final de la Copa Davis. Su grito dejó muda a la parroquia de Belgrado y poco después aceptó que el riesgo era demasiado. Novak Djokovic, tras una semana de celebraciones y excesos en Nueva York, castigado por su espalda desde la final contra Rafa Nadal en el US Open, tiraba la toalla y servía en bandeja el triunfo a Juan Martín del Potro, que mandaba por 7-6 (4) y 3-0 en un pulso dramático. En el abrazo, ambos tenistas lloraron como niños. Fue el desplome de un gigante.
Contabiliza el desenlace como derrota, la tercera en este curso inmaculado aunque dos de ellas sean por abandono (64 victorias). Djokovic, a expensas de las pruebas porque todavía no sabe si es grave lo que tiene, pidió atención médica al término del primer set y luego ya le fue imposible controlar el dolor: «En la final de Nueva York provoqué la lesión hasta los límites. Creí que podría recuperarme en unos días y hoy —por ayer— entré en el juego, consciente de su importancia, pero lamentablemente la lesión me ha impedido jugar», confesó el número uno del mundo. «He asumido la responsabilidad y quería jugar para mi selección y terminar el partido a un 50 o 60 por ciento de mis capacidades, pero Del Potro jugó muy bien y fue imposible. Estoy decepcionado», reconoció.
En su discurso, Djokovic no restó méritos a Del Potro, a quien siempre había derrotado: «No digo que al cien por cien hubiera ganado. Él jugó a un nivel muy alto. Nunca en mi carrera profesional sufrí al resto como hoy», matizó. La victoria de Argentina se recibió con una sonrisa en el vestuario español. Mejor la final en casa



