La Policía trabajó ayer durante todo el día contra el reloj en la finca de Las Quemadillas propiedad de los Bretón en la que se busca a Ruth y José, los hermanos de 6 y 2 años desaparecidos hace ya doce días. El rastreo en la parcela de unos 6.000 metros cuadrados de la familia paterna, con un equipo de geo-radar procedente de Madrid, se llevó a cabo en presencia de José Bretón.
El padre de los pequeños fue detenido en la madrugada del martes al encontrar el juez del caso «indicios razonables de criminalidad», según explicó ayer su abogado José María Sánchez de Puerta, que le asistió en todo momento de la larga jornada de trabajo policial.
Tras pasar la noche en el calabozo de la Comisaría Campo Madre de Dios, José Bretón fue conducido en un vehículo policial camuflado a la finca de sus padres poco antes de las diez de la mañana. Durante la madrugada ya se habían llevado a cabo dos catas en la parcela en una zona marcada por los perros de la Unidad Canina la tarde anterior. Con el cordón policial levantado en torno a la finca, a casi 200 metros, la mañana transcurrió en una tensa calma sin que se tuvieran noticias de lo que ocurría al otro lado del muro. Desde fuera y a cierta altura podía observarse entre los naranjos que pueblan la inmensa mayoría de la superficie de la parcela a los agentes rastreando el terreno.
Pasadas las tres de la tarde el rastreo se interrumpió y Bretón fue de nuevo conducido a comisaría. Poco después de las cinco se reanudó el trabajo. Según fuentes próximas al caso, el geo-radar marcó varios puntos y se comenzó a perforar la tierra ante la mirada del padre de los niños, que sigue manteniendo su versión inicial de que se le perdieron en el parque Cruz Conde, pese a las contradicciones que, según fuentes policiales, ha podido incurrir durante estos días atrás en sus encuentros con los investigadores.
La Policía no le cree, dadas estas numerosas contradicciones en las que ha incurrido en sus declaraciones como denunciante y testigo. A esas versiones hay que sumar el posicionamiento de su teléfono en Las Quemadillas a la hora en la que él asegura que estuvo en el parque y la grabación que una cámara de seguridad recoge. En esa imagen, de las seis de la tarde del día de los hechos, Bretón aparece solo en la Ciudad de los Niños, frente al punto de la supuesta desaparición, pese a que, a tenor de su relato, a esa hora los niños todavía estaban con él.
Su abogado indicó ayer a las puertas de la finca que su cliente «está mal», aunque «sereno», ya que la situación «es tan triste que no se puede estar con los ánimos altos». Tras suspenderse la búsqueda, a las 20.45 horas, el letrado explicó a los periodistas que se «había pateado la finca» y no se había encontrado rastro de los niños. A su juicio, el trabajo en la parcela está concluido.
Asimismo, el abogado resaltó la actitud de la familia materna, que pide que se respete la presunción de inocencia, una postura que ha calificado de «caballerosa, honrada, loable y fuera de lo normal». Finalmente, indicó que su cliente se encuentra «preocupado por sus padres y por sus hijos».
Ante esta situación, no se descarta que Bretón vuelva a declarar hoy por la mañana en comisaría y podría ser puesto a disposición judicial por la tarde, antes de que se agoten las 72 horas (en la madrugada de hoy a mañana).
Las esperanzas que se depositaron el martes por la noche en el geo-radar no han dado resultado. Dirigido por un ingeniero, el aparato rastrea el terreno y detecta las diferencias de densidad en la tierra en busca de un enterramiento. Los radares de penetración en tierra (GPR) emiten unos pulsos electromagnéticos que atraviesan el subsuelo; la onda que retorna vuelve a distinta velocidad en función del cambio en las propiedades del terreno. Si hay discontinuidad en el mismo debido a un movimiento de tierra, lo detecta. Ayer no hubo ningún resultado. El equipo que buscó ayer a los niños halló hace un mes los cadáveres de una mujer y su hijo en Almonaster (Huelva), desaparecidos hace 18 años y que fueron enterrados a casi dos metros de profundidad, tapados y cubiertos por piedras.


