Día 21/11/2011 - 09.54h
Los resultados de las elecciones generales eran los previstos, lo que las encuestas, entre ellas las de ABC, adelantaban: una mayoría absoluta cómoda, pero no apabullante. El PSOE ha sufrido un fuerte drenaje de votos a la derecha, y sobre todo a la izquierda. Mantiene una base relevante sólida, que lo convierte en el principal partido de la oposición y en su gran referencia. Aunque tenga que proceder a una reestructuración de sus cuadros directivos, espero que esté a la altura de las circunstancias, porque es bueno para la democracia y para la historia de España.
Por primera vez, se da una concentración de poder en una fuerza política que no se ha dado en toda la historia de la democracia. Las fuerzas de centro derecha controlan Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías y ambas cámaras del Legislativo español.
En esta situación, el Partido Popular tendrá que saber gestionar por la enorme cuota de poder que los españoles han puesto en sus manos con generosidad, rigor y sobre todo intentando reconducir muchos de los descosidos que se han producido en este país en las últimas legislaturas, y no sólo en el modelo económico. Por ejemplo, la refundación del modelo de Estado de autonomías creado por la Constitución, que se ha visto seriamente zarandeada por Zapatero y el zapaterismo.
El resultado ha sido especialmente significativo en Andalucía, donde por primera vez el centro derecha ha triunfado sin paliativos en unas elecciones generales.Los resultados vaticinan un cambio en el horizonte, pero que no va a ser fácil, porque el Partido Socialista se va a agarrar con toda su fuerza al único bastión de poder que le queda.



