Día 06/06/2012 - 09.47h
LO dijo el señor Torrico, como podría haberlo dicho el señor Durán, o incluso el señor Tejada, y si me apuran el señor Gómez. Algunos ven la paja en ojo ajeno y no la viga sanitaria en el propio. El teniente de alcalde de Presidencia tiró de parábola bíblica para reprochar a sus adversarios políticos que afearan los recortes en materia de sanidad del Gobierno central y pasaran por alto los de la Junta de Andalucía. La parábola vino que ni pintada para ilustrar con exactitud el pleno de pajas en ojo ajeno y vigas en el propio con que nos deleitaron los señores ediles. De manera que vimos volar los recortes de una bancada a otra, y de aquella a ésta, como se intercambian los bolazos de papel en una pelea de aula de colegio.
Los del Gobierno central le recriminaron a los de la Junta de Andalucía que estén dejando el Hospital Reina Sofía hecho un solar a base de ajustes presupuestarios, mientras que estos replicaron a aquellos que los recortes vienen vía decreto desde Madrid, a lo que aquellos contestaron, a su vez, que para eso el Ejecutivo autonómico se apaña solito sin ayuda de nadie, y así sucesivamente. El verbo recortar y sus adyacentes, según se ve, da un juego acojonante en sede consistorial. Tú recortas, yo recorto, él recorta, nosotros recortamos. Y en todos los tiempos verbales y modos pronominales encaja a la perfección, según venimos observando en los últimos meses.
Otra cosa es que uno vea los recortes en ojo ajeno y no en el propio, como ayer describió bíblicamente el señor Torrico. En esto no hay concejal que se libre. Y el que esté libre de pecado, por continuar con el rollo alegórico, que tire la primera piedra. En esas llegó la señora Tamayo y arrojó literalmente el siguiente peñusco: «Ustedes han aprobado el mayor recorte de la historia». La frase (la pedrada, más bien) fue pronunciada por la concejala Tamayo, como podría haberla dicho el señor Durán, o incluso el señor Tejada, o si me apuran el señor Gómez. Lo cual indica que, a estas alturas de la película, no hay quien se libre del tijeretazo, por más que nos empeñemos en ver las tijeras en manos ajenas y no en la propia.
La parábola bíblica siguió su curso a lo largo del pleno. Quiere decirse que los ediles de la Junta de Andalucía y los del Gobierno central continuaron con su intercambio de pedradas a cuenta de los recortes, la subida de impuestos, la bajada de salarios, el desbocamiento del déficit o la política clientelar, por citar sólo algunos sencillos ejemplos de vigas en ojo propio. Pocas veces la parábola en cuestión tuvo tanto sentido metafórico como en el pleno de ayer. Así está la cosa. Mientras más nos acercamos al Apocalipsis más regresamos al Antiguo Testamento, lo cual no nos tranquiliza lo más mínimo.
Desde que la Junta de Andalucía está en manos de unos y el Gobierno central en manos de otros, existe un claro riesgo de que nos embarquemos en plenos de fuerte contenido alegórico. Ayer fue la parábola de la paja y la viga como mañana será la de las barbas en remojo y pasado mañana la del trigo y la cizaña. De manera que quedan ustedes avisados.



