
La «huerta de Europa» se convierte en el epicentro de la investigación de los alimentos del futuro
Ubicada en Vícar, Kimitec investiga y desarrolla alternativas naturales que se adaptan al nuevo escenario de reducción de uso de materias de síntesis química que plantea la UE para la agricultura
Cada año se emiten miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero por el uso de fertilizantes y pesticidas en la agricultura. Unas cifras que se han visto reducidas en los últimos tiempos gracias a las nuevas tecnologías y a la labor desarrollada por entidades como Kimitec.
Fundada en 2007 por cuatro emprendedores sevillanos en la conocida «Huerta de Europa» (Almería), esta biotecnológica con origen andaluz ha sabido abrirse camino y hoy en día se presenta como una aventajada en su sector. Su propósito es muy claro, explica Félix García, socio fundador y CEO de Kimitec, «trabajamos para ofrecer soluciones naturales, innovadoras e igual de eficaces, para quitar la química de síntesis de la alimentación; de hecho, ya estamos ayudando a los productores a producir alimentos más saludables y con mayor calidad».
Esta empresa cuenta actualmente con cerca de 250 empleados y está presente en más de 90 países. «Desde un principio el propósito fue cambiar el mundo a través de la forma en la que se producen los alimentos y ya rozamos la centena de países ya que la necesidad de sustituir la química de síntesis en el consumo humano y de alcanzar la sostenibilidad ambiental es igual en todos los países», asegura el CEO de Kimitec.
Además, sus perspectivas de crecimiento no paran de mejorar ante el panorama alentador existente. El pasado ejercicio facturó 20 millones de euros, y este año prevé alcanzar los 35 millones. Kimitec atraviesa un momento perfecto, y su actividad se ha visto aún más revalorizada desde mayo de 2020, cuando en plena crisis del Covid-19 la Unión Europea anunció su estrategia «Green Deal» y su parte agroalimentaria «From Farm to Fork» (‘De la Granja a la Mesa’), que busca transformar el sector agrícola europeo mediante una reducción del 20% de fertilizantes y del 50% de pesticidas químicos en la producción de alimentos antes del 2030.
El mayor centro dedicado a la agricultura natural de Europa
Para sustituir a la síntesis química en la producción de alimentos, Kimitec construyó en Vícar (Almería) en 2019 el MAAVi Innovation Center, el centro de biotecnología aplicada a la agricultura natural más grande de Europa, y uno de los mayores hubs de biotecnología del mundo. Gracias a una inversión inicial de 20 millones de euros, el centro cuenta con unas modernas instalaciones de más de 5.000 m2, a los que se suman los 1.000 m2 de invernaderos en los que trabajan un equipo de I+D+i de más de 50 profesionales, más del 20% de la plantilla, que actualmente se ocupan de resolver las principales problemáticas de la agricultura mundial con soluciones naturales, eficaces y productivas, orientadas a alcanzar el residuo cero.
Hoy en día, Kimitec avanza en la construcción de la Fase 2 del MAAVi que culminará en diciembre de 2022. «Urgía acelerar el modelo de investigación», afirma Félix García, «las nuevas estrategias europeas de residuo cero limitarán gran cantidad de herramientas de síntesis química y no queremos dejar a los agricultores sin alternativas naturales y eficaces para seguir siendo productivos». Actualmente, el MAAVi investiga un total de 48 proyectos de alto impacto para la agricultura global, agrupados en tres líneas de actuación: protección de cultivos, nutrición vegetal y pro y prebióticos.
Avances en investigación
En septiembre de 2020, tras dos años de investigación, Kimitec comunicó que estaba desarrollando su bioherbicida llamado a ser el sustituto natural del glifosato el herbicida de síntesis química en vías de prohibirse en la UE, y cuya prohibición en España dejará al olivar andaluz y a otros cultivos extensivos en jaque, si no hay una solución natural igual de eficaz cuando esto suceda. La solución de la biotecnológica andaluza, está compuesta de moléculas procedentes del entorno natural, no genera resistencias, no deja residuos y no tiene riesgo de bioacumulación, detallan desde la multinacional.
En la misma época, el sustituto natural a la cianamida de hidrógeno de la compañía entraba en fase de validación agronómica. Con unos resultados equiparables a los de este compuesto de síntesis química, pero sin riesgos para la salud del aplicador ni para el medioambiente, que ahora comienza a registrarse en diferentes países como forma de hacer frente al cambio climático en los cultivos frutales leñosos de hoja caduca.

Pero Kimitec cuenta con muchos otros proyectos en marcha. En cuanto a biopesticidas con acción insecticida, tiene abierto un gran proyecto para el control de varias especies de lepidópteros (entre ellos la Tuta absoluta), otro para el control de nematodos, y en biofungicidas destaca su proyecto para la Botrytis cinera en vid.
La sostenibilidad medioambiental de los cultivos y la salud de las personas también están entre sus principales metas, en este sentido Kimitec tiene entre manos un proyecto para la identificación de un conjunto específico de microorganismos de la filosfera que trabajan para el cultivo al fijar nitrógeno atmosférico, bioestimularlo y aumentar su productividad. Y en la misma línea de probióticos, están estudiando grupos de microorganismos específicos para el cultivo del tomate y del aguacate capaces de aumentar sus cualidades organolépticas y quimiopreventivas desde el suelo del cultivo, en un proyecto financiado por el CDTi (denominado Agrohealth), entre otros.
Además de tratamientos preventivos y curativos, la multinacional almeriense trabaja en el tratamiento de semillas con capacidades bioestimulantes, biopesticidas y probióticas, y otras innovaciones como el uso de virus que actúan contra las bacterias como agentes biológicos.
Acuerdos estratégicos
De ahí que en 2021 haya firmado numerosos MAAVi Labs: «Son acuerdos estratégicos que contribuyen al cambio estructural que estamos liderando para llevar el residuo cero a grandes productores, empresas de alimentación y multinacionales agroquímicas», explica el CEO de Kimitec.
Entre ellos, figuran los acuerdos con Única Group (para quien la biotecnológica investiga soluciones en los cultivos de tomate y pimiento); Primaflor (para lograr cultivar productos de hoja verde con residuo cero); Bollo International Fruits (para quien Kimitec estudia soluciones personalizadas para el cultivo del melón); o con la empresa de tecnología almeriense Novagric.
MAAVi ayuda a estas empresas a producir alimentos más limpios, sabrosos, saludables y sostenibles, a través de una novedosa biotecnología con el uso de moléculas y compuestos botánicos, microorganismos o microalgas.
Pero las aplicaciones de sus investigaciones no acaban en el campo empresarial. A nivel internacional, el Gobierno de El Salvador ha confiado en Kimitec y su MAAVi Innovation Center para que les ayude a transformar la agricultura del país, reactivar su economía y beneficiar a las zonas rurales, cerrando así el primer acuerdo de la historia entre una biotecnológica española y un país.
Por último, en junio de este año, el chef Ángel León eligió al centro de I+D+i almeriense como su colaborador biotecnológico para encontrar sabores terrestres en el mar y desarrollar proyectos de investigación de su buque insignia, el restaurante gaditano Aponiente.
Modelo de Open Innovation
Además, recientemente, Kimitec ha firmado un acuerdo con la Universidad de Almería para desarrollar actividades de investigación, divulgación y formación, con un único objetivo: «captar talento, promocionar el talento andaluz, para que los estudiantes no tengan que emigrar», explica Félix García, CEO de la compañía biotecnológica.
La multinacional andaluza también lleva a cabo una serie de proyectos financiados, mediante los que apoya el I+D+i en un modelo de Open Innovation. Para ello participa en consorcios con diferentes empresas y centros de investigación públicos y privados nacionales e internacionales.
En concreto, Kimitec ha participado en cuatro proyectos financiados por la Unión Europea en su programa Horizon 2020, y en otros tantos proyectos CDTI, muchos de ellos basados en la revalorización de subproductos de la industria alimentaria y en la economía circular.