¿Cuándo y dónde se pueden hacer trabajos con fuego?
El adelanto de la Época de Peligro Alto de incendios forestales, vigente desde el 16 de mayo, modifica el escenario de permisos y autorizaciones
Desde el pasado 16 de mayo, y hasta el 15 de octubre, Andalucía se encuentra en Época de Peligro Alto de incendios forestales, que este año se ha adelantado a su inicio habitual (el 1 de junio) por las altas temperaturas alcanzadas durante la primavera.
La resolución ha llevado a que, en muchos casos, haya cierta confusión sobre qué quemas están permitidas, o si se pueden hacer trabajos con el uso del fuego en el campo sin comunicación previa. Jesús Aguilar, técnico de Asaja Sevilla, recuerda que el régimen administrativo y las autorizaciones dependen del tipo de terreno de la que se trate.
Cabe recordar que todo el territorio andaluz se divide en «zona de peligro» y «zona fuera de peligro», cuya cartografía puede consultarse en el Decreto 371/2010. Por otra parte, hay que tener en cuenta que existe el «terreno forestal» (superficie rústica no agrícola con árboles, arbusto o matorrales), y la «zona de influencia forestal», que son los terrenos circundantes a los terrenos forestales en una franja de 400 metros.
Resolución
En las zonas forestales y de influencia forestal, la quema siempre debe ser debe ser autorizadas previamente por la delegación correspondiente pero, sin embargo, nunca pueden autorizarse en épocas de peligro alto. «La resolución de la Junta de Andalucía en la que se ha adelantado la época de riesgo sirve para paralizar todas las autorizaciones que, en ocasiones, las delegaciones autorizaban junto al Plan de Incendios. Todo queda prohibido ahora en terreno forestal», insiste Jesús Aguilar.
No obstante, la resolución solo afecta a las zonas forestales y de influencia forestal, según puntualiza el técnico de la organización agraria.
Es decir, en zonas consideradas de peligro pero fuera de la zona de influencia forestal, se puede hacer uso del fuego si se comunica previamente (en época de peligro alto o medio, cuando hay peligro bajo no hace falta comunicación previa).

Y, en tercer lugar, si se está fuera de la zona de peligro y también fuera de terrenos forestales y de influencia forestal, la quema se puede realizar sin autorización ni comunicación previa. Como ejemplo, Aguilar nombra un olivar en Lebrija, en el que haya que quemar las varetas:puede hacerse sin comunicación.
Novedad este año
Hay otra novedad que hay que tener en cuenta este año a la hora de usar el fuego en el campo. Y es que la Consejería de Agricultura ha ordenado los condicionantes de los trabajos permitidos en el campo. Es decir, quiere que vayan aparejados al nivel de riesgo de incendios. «Tiene su lógica, si hace un día con temperaturas muy altas y seco, por ejemplo, no es bueno que tú, dentro de tu plan de incendio, realices un cortafuegos, pues la chispa que salta de un tractor en un terreno pedregoso, por ejemplo, es peligrosa», resume Jesús Aguilar.
Sin embargo, no es tan sencillo de aplicar, pues el nivel de riesgo es el establecido por la Agencia Estatal de Meteorología, que cambia diariamente y que ocasiona inseguridad jurídica a los agricultores.
«Está claro que no se pueden llevar a cabo actuaciones, aunque autorizadas, si las condiciones no son óptimas, pero el procedimiento para establecer esto no es el más adecuado: no permite contratar personal externo con pocos días de antelación, al tener que mirar el riesgo casi el mismo día, por ejemplo», asegura el técnico.
Por ello, piden a la Consejería de Agricultura que, si bien el sistema es lógico, ajusten su funcionamiento para permitir a los agricultores más claridad y, por tanto, eviten las posibles sanciones administrativas, sobre todo en días que se mueven entre los umbrales entre riesgo medio o alto, por ejemplo.

Medidas de prevención
Por otro lado, cabe recordar, como especifican desde la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul, que es importante vigilar incluso dos horas después de finalizar la quema, evitar llevar a cabo ese tipo de trabajos cuando hay viento y apilar los residuos, no superando los dos metros de altura. Además, si se queman cultivos herbáceos, se debe abrir previamente un cortafuegos perimetral de, al menos, diez metros de anchura, fraccionando la zona en lotes, como máximo, de diez hectáreas, y vigilando cada una de ellas