Cynthia Giagnocavo: «En Andalucía la diversidad de las cooperativas es una fortaleza, no una debilidad»
Entrevista

Cynthia Giagnocavo: «En Andalucía la diversidad de las cooperativas es una fortaleza, no una debilidad»

La presidenta del Comité Europeo de Investigación Cooperativa asegura que hay entidades «pequeñas y medianas» a las que podría mirar el sector

18/06/2019 Actualizado a las 11:10

Dinamarca tiene 28 cooperativas agroalimentarias. En España hay más de 3.800, de las que alrededor de 700 se sitúan en Andalucía, concentrando el 50% de la producción agraria. Con este punto de partida, el sector cooperativo andaluz ha visto en los países nórdicos el espejo en el que reflejarse. Desde hace años, el discurso político se basa en fomentar y apoyar la concentración de la oferta y el aumento de la dimensión de las empresas agroalimentarias, para ampliar así su capacidad negociadora y de inversión en innovación.

No obstante, la presidenta del consejo directivo del Comité Europeo de Investigación Cooperativa y co-directora de la cátedra Coexphal-Universidad de Almería, Cynthia Giagnocavo, asegura que la dimensión empresarial entendida únicamente como «el aumento de los socios y de la facturación» no es determinante para asumir una política de innovación, y que tanto «dentro como fuera de Europa hay cooperativas grandes, medianas y pequeñas con modelos de negocios muy innovadores» que «podrían enseñar mucho a las entidades andaluzas». Giagnocavo estuvo en Sevilla en el Foro Agroalimentario organizado por el Instituto de Estudios Cajasol.

-Gran parte de su carrera investigadora está centrada en modelos empresariales innovadores. ¿Se ajusta esta definición a las cooperativas andaluzas?
-Hay que empezar aclarando que el término innovación incluye muchas definiciones. De manera popular, a cualquier cambio que se produzca dentro de un entorno empresarial se le llama innovación, pero no es así. Esos cambios deben provocar un impacto y llevar asociado un periodo de adaptación y de adopción. Esta innovación se puede materializar de maneras muy diversas. No se limita sólo a la tecnología y los nuevos productos y procesos. También incluye innovación social, organizacional e institucional. En Andalucía, las cooperativas han ido evolucionando y en los últimos años se aprecia una mayor capacidad de innovar y de emprendimiento, en parte por necesidad ante las adversidades de los mercados, pero también incluso por curiosidad y empuje de excelencia y calidad. Así, se han realizado muchas innovaciones teniendo como referente las demandas del consumidor y la sostenibilidad a la hora de producir alimentos.

Sectores innovadores

-¿La dimensión empresarial es determinante a la hora de innovar?
-La dimensión importa, pero se está dando una visión muy sesgada de la misma, que atiende sólo a la facturación. Habría que ir más al valor añadido. Así, hay cooperativas que no son tan grandes en tamaño pero que consiguen mucha proyección con distintas fórmulas como una «jointventure», o mediante relaciones contractuales o colaboraciones con importantes distribuidores, y así afianzan un modelo de negocio solvente. La dimensión se puede alcanzar de muchas maneras. La diversidad de las cooperativas andaluzas puede ser una fortaleza, no tiene que ser una debilidad. No obstante, también es importante entender por qué ciertas cooperativas que idealmente deberían ganar dimensión desde una perspectiva de mercado, no lo hacen.

-¿La diversidad es una fortaleza incluyendo el tamaño y las cooperativas más pequeñas?
-Algunas cooperativas funcionan bien siendo pequeñas, otras siendo medianas y otras siendo grandes, depende de sus mercados y entornos. No se puede descartar que hay cooperativas pequeñas haciendo grandes proyectos empresariales y muy innovadores. Y también para estas empresas pequeñas hay ayudas. La dimensión importa, pero no es lo único. Importa más añadir valor, y para ello es fundamental que los socios de la cooperativa estén involucrados en el negocio. Holanda tiene cooperativas grandísimas, pero de manera interna han estallado varios conflictos en algunas de ellas. La primera pregunta que debe hacerse una cooperativa no es cómo alcanzar una dimensión mayor, sino: ¿Necesitamos una dimensión mayor? ¿En qué sentido? ¿Cómo vamos a alcanzar esta dimensión? ¿Valdría un contrato con un distribuidor internacional, una jointventure, etc.?.. No existe un patrón global que sirva para todas las empresas sociales.

-Por sectores, ¿hay cooperativas que destacan por tener un perfil más innovador en Andalucía?
-El sector de las frutas y hortalizas, el sector del olivar y el sector lácteo, entre otros, comparten ese perfil innovador. En Almería, la actividades de innovación y desarrollo en el sector de frutas y hortalizas han alcanzado un volumen considerable, tanto en la mejora y control de la calidad de los productos hortofrutícolas frescos como en optimización energética o en productos nuevos (IV y V gama), por ejemplo. El sector oleícola también ha innovado mucho en procesos industriales y de producción. Y respecto a la leche, no hay más que darse un paseo por los lineales del supermercado para ver la cantidad de productos distintos que se ofrecen hoy día para ajustarse a las demandas de los consumidores.

Grupos de innovación

-¿La innovación sigue estando en la Universidad o cada vez más está en las empresas?
-Está en ambos sitios. Las empresas agroalimentarias grandes cuentan con su propio departamento de I+D, aunque eso no quita que también puedan trabajar en colaboración con universidades y centros de investigación. En Andalucía, las relaciones entre el sector investigador y las empresas cada vez son más estrechas y fluidas, aunque la capacidad de los diversos actores de absorber ese conocimiento que se genera es la gran asignatura pendiente. Hay una gran brecha entre el saber y el hacer. Herramientas como los grupos operativos pueden reforzar los lazos entre el sector productor, las cooperativas, la industria agroalimentaria y la investigación.

-Como miembro de la Asociación Europea de Innovación (EIP-Agri), ¿qué desarrollo augura a estos nuevos grupos operativos?
-Son elementos clave para fomentar la innovación, la cooperación y el desarrollo de la competitividad agraria. No obstante, hay que dejar claro que las ayudas a los grupos no se deben ver como una subvención al campo, sino como un nuevo enfoque para resolver problemas concretos que tiene el sector agrario. Y se facilitará el intercambio de experiencias con otros países de la Unión Europea, lo que puede resultar muy interesante para el sector cooperativo. También, fuera de Europa hay países haciendo proyectos muy interesantes. En Estados Unidos, en Canadá, en India o en Japón hay cooperativas grandes y pequeñas de las que Andalucía podría aprender mucho. El espejo en el que mirarse no está sólo en los países nórdicos como Dinamarca y Holanda.

-¿Qué acogida han tenido los grupos operativos en la comunidad?
En Andalucía han despertado mucho interés. La Junta abrió en verano el plazo para presentar las solicitudes de ayudas dirigidas a apoyar la puesta en marcha de los grupos operativos, una línea que está dotada con más de 7,4 millones de euros para el ejercicio de 2016 y más de 19 millones para el conjunto del marco hasta 2020. Y se han presentado muchas solicitudes, lo cual es ilusionante.

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