De las marismas a toda España: la espinaca de Lebrija conquista los lineales de Mercadona
La espinaca de las explotaciones sevillanas son una pieza clave para el Grupo Virto, que produce en Extremadura vegetales ultracongelados para la cadena de supermercados
Ulbasa, la planta del Grupo Virto en La Albuera, en Extremadura, tiene una capacidad de producción de espinaca congelada de 40 millones de kilos de hojas ultracongeladas (espinacas y acelgas). Actualmente producen 30 millones de kilos y, gracias a las nuevas inversiones y la diversificación en tomate, pimiento y brócoli, ampliará la producción en otros 20 millones de kilos.
El Grupo Virto es el principal proveedor de vegetales ultracongelados de Mercadona, con quien mantiene relación comercial desde 1993. Precisamente para surtir los lineales de esta cadena de supermercados, es fundamental incluir en la planificación la espinaca de Andalucía, concretamente la producida en la zona de la localidad sevillana de Lebrija.
«La espinaca andaluza es clave para nosotros, pues se trata de un cultivo muy temprano, que nos permite adelantarnos, aproximadamente, mes y medio a las fechas de cultivo tradicional», detalla Pablo Tinoco, director de la planta de Ulbasa.
Siembra en agosto
En concreto, en la zona sevillana, a finales de agosto se inicia la siembra de la hoja, y empieza a recolectarse en diciembre, con una cosecha que se alarga hasta en febrero. Estas explotaciones poseen unas condiciones de suelo y humedad (gracias a su proximidad a las marismas del Guadalquivir) que permiten iniciar el ciclo de cultivo antes que en el resto de Europa. «La espinaca de Lebrija supone en torno a un 35% de la producción en fresco de Grupo Virto, que luego se procesará como espinaca congelada para garantizar los nutrientes y calidad de la hoja», asegura Tinoco.

Seguimiento del cultivo
Por otro lado, la compañía tiene procesos de acompañamiento a los agricultores, acompañando a los productores en todo el proceso, desde la selección de la semilla, el control de calidad en el campo y, también, en el seguimiento del cultivo.
«Para que en los lineales del supermercado haya espinaca congelada a primera hora del lunes, alguien ha salido al campo el domingo. Somos un proceso de coordinación y compromiso con el entorno rural», afirma el director de la planta, en la que miles de hojas de espinaca inician el recorrido que acabará con el producto ultracongelado: pastillas, porciones o a granel, formatos que conservan el color, textura y sabor de la espinaca fresca. «Gracias a la ultracongelación, los vegetales se congelan en cuestión de minutos, a temperaturas muy bajas, evitando la formación de bloques de hielo», explica Pablo Tinoco.
En el año 2025, la planta de la Albuera ha sido objeto de una inversión de más de 9 millones de euros para ampliar las líneas de producción IQF (Individual Quick Freezing) y diversificar cultivos, un proyecto que implica aumentar la plantilla hasta los 100 trabajadores.