
Ricardo Serra: «Pedimos menos declaraciones políticas grandilocuentes y más apoyo al campo»
La amenaza de la nueva PAC, los bajos precios y la falta de mano de obra hacen que sea un momento «crítico» para la agricultura andaluza, como resalta el presidente de Asaja Andalucía
Presidente de Asaja Andalucía y miembro del Comité Económico y Social Europeo, Ricardo Serra conoce de primera mano los vaivenes de la política europea y sus efectos sobre el sector agrario andaluz. Y, con esto sobre la mesa, se muestra contundente al afirmar que el escenario que se presenta tras la presentación del Marco Financiero Plurianual (2028-34) es uno de los más difíciles para el sector.
La propuesta de PAC realizada por la Comisión Europea ha caído como un jarro de agua fría en el campo andaluz, ¿cómo se va a actuar desde Asaja en los próximos meses?
—No exagero si digo que vivimos uno de los momentos más críticos para la agricultura andaluza, española e, incluso europea. Y es que la reducción presupuestaria presentada por la Comisión es del 20%, pero llega hasta el 30% si tenemos en cuenta la inflación. A esto, que ya de por sí es lo suficientemente grave, se le une que cambia completamente la estructura y filosofía de la PAC. Antes era un capítulo cerrado, intocable, y ya no. Estoy convencido de que, de nuestra capacidad de dar batalla, dependerá la PAC final. Hay que posicionarse contra esta barbaridad desde el Parlamento andaluz, el Congreso, la población civil y, por supuesto, los agricultores. O hacemos el esfuerzo de mantener la agricultura viva, o terminará desapareciendo.
—¿Cuál será el papel de las instituciones regionales y nacionales en las negociaciones europeas?
—Tienen un papel fundamental. No se trata de que hagan declaraciones grandilocuentes, sino de que actúen en consecuencia y de manera contundente. No es lógico que aseguren apoyar al campo y, después, voten a favor de penalizar los abonos procedentes de Rusia, por ejemplo, que termina afectándonos a nosotros. Tienen que mostrarse totalmente en contra de todo esto. Aparte, hay que tener en cuenta que el Parlamento Europeo tiene capacidad de veto de esa propuesta presentada por la Comisión, reclamamos que hagan uso de ella.

Cláusulas espejo
—Además de la futura PAC, otra de las luchas permanentes del sector a nivel europeo es que se establezcan cláusulas espejo.
—Sí, pedimos igualdad con los productos que llegan de terceros países, las denominada ‘cláusulas espejo’. Pero, siendo realistas, no sirve de nada que se imponga ciertas condiciones en el país de origen que, seguramente, ni se cumplirán. Lo realmente eficiente sería una frontera gestionada comunitariamente.
—Tras un año en el que ha habido agua en abundancia, ¿podemos decir que se ha superado la crisis agraria provocada por la sequía?
—Lo cierto es que hay una cosa que nos sigue preocupando mucho, y es el precio de los productos agrarios. A día de hoy, con una cosecha bastante buena de cereal, estamos vendiendo el trigo a, literalmente, el mismo precio que cuando España entró en lo que entonces era el Mercado Común Europeo, en 1986. Es un milagro que los agricultores sigamos produciendo con unos precios más bajos y costes cada vez más altos.
—¿Esta es la mayor preocupación del sector ahora mismo?
— Sin duda, uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos, junto a la amenaza de la nueva PAC, el medioambientalismo mal entendido, que condiciona las normativas y, por ende, nuestra actividad, y el relevo generacional. Apenas el 6% de los agricultores europeos tienen menos de 35 años. Y es que, si tenemos en cuenta que jubilarte en el sector agrario es, prácticamente, quedarte en la ruina, ¿quién va a querer iniciarse en esta profesión? Se van a hacer otras cosas. Un ejemplo relevante de cómo ha ido empeorando todo es que, hace unos diez años, las declaraciones de la PAC en Andalucía eran más de 280.000. Ahora, son 219.000. Eso son 60.000 agricultores menos que declaran la PAC, un índice muy significativo de la fuga de personal del campo. Y eso que Andalucía es prácticamente la excepción de España, pues aquí siguen siendo muchos los pueblos con una actividad agraria importante.La falta de ilusión, de perspectiva, y todos los problemas añadidos que hemos ido comentando están poniendo en riesgo la supervivencia del sistema. Y, por supuesto, no hay que olvidar la mano de obra. Insistimos en que hay que revisar el sistema de ayudas, es un asunto que nos tiene en vilo a escasas semanas de que arranque la campaña de aceituna.