Los ganaderos podrán hacer desbroces subvencionados en la dehesa sin comprometer las ayudas PAC
La última convocatoria de la Junta para realizar trabajos de conservación y mejora en ecosistemas forestales permanece abierta
Los trabajos de desbroces, podas o resalveos, que empiezan a hacerse en otoño, tras las primeras lluvias, son fundamentales para la conservación y mejora de las dehesas andaluzas, manteniendo así el terreno limpio y despejado de vegetación no deseada con objeto a prevenir y atajar los incendios que se propagan con especial virulencia en verano.
Sólo con inversiones en el monte se podrán evitar incendios como el de Sierra Bermeja, que ha arrasado casi 10.000 hectáreas. Pero se trata de trabajos forestales muy costosos, por lo que muchos propietarios y gestores de dehesa se ven obligados a acudir a las ayudas públicas para poder invertir en sus explotaciones.
La Junta de Andalucía mantiene abierta hasta el próximo jueves, día 4 de noviembre, el plazo para acogerse a las ayudas dirigidas a incrementar el valor medioambiental de los ecosistemas forestales de Andalucía (Operación 8.5.1) de la convocatoria 2021, cuya dotación asciende a 30 millones de euros correspondiente al Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2014-2020 y financiadas con el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (Feader).
Mediante estas ayudas se podrán subvencionar actuaciones para la restauración de ecosistemas, para la mejora del estado sanitario de los ecosistemas, para la conservación de la biodiversidad y el paisaje y para el aumento de su valor ambiental. La convocatoria se publicó en julio y la cuantía máxima de subvención por beneficiario es de 250.000 euros y la mínima de 1.000 euros, debiendo los interesados presentar su solicitud de manera telemática.
Se trata de una cuantía muy inferior a la de la convocatoria anterior, cuya orden se publicó en octubre de 2019 con un presupuesto de 106 millones de euros. En marzo de 2020 llegaba la resolución provisional, aunque no fue hasta abril de 2021 cuando se aprobaron los expedientes definitivos, (539 de un total de 993 solicitudes presentadas), adjudicando sólo 63 millones de euros de los 106 disponibles.

Estas ayudas se encuentran actualmente en periodo de ejecución. Además, estos beneficiarios, que cuentan con dos años de plazo para ejecutar sus ayudas, pueden solicitar hasta el próximo 14 de diciembre un anticipo del 50% de la subvención concedida, con objeto de ganar liquidez para poder realizar las inversiones forestales necesarias.
Malestar en el sector
La gestión de las ayudas forestales, a cargo de la Consejería de Agricultura -que es quien aglutina también las competencias de Medio Ambiente- han creado gran malestar e inquietud en el sector forestal privado de Andalucía, especialmente las concernientes al actual marco 2014-2020, próximo a finalizar.
Los retrasos en la resolución de cientos de recursos administrativos presentados por los titulares de terrenos forestales frente a las resoluciones de concesiones de ayudas dan fe de la falta de cintura para dotar a la propia Administración de unos medios ágiles y rápidos, que faciliten la llegada de fondos de forma eficaz al monte y la dehesa andaluza.
La redacción muchas veces farragosa de las propias órdenes de ayuda tampoco lo pone fácil. De hecho, una de las actuaciones más demandadas en las solicitudes son los desbroces. A este respecto, «ha habido mucha confusión respecto a cuál es el tipo de terreno y su aprovechamiento en el que los trabajos de desbroces están subvencionados por las ayudas forestales y cuál no», critica el técnico sectorial de Asaja Sevilla, Jesús Aguilar.
El problema radica en que las bases reguladoras recogen que entre las actuaciones a financiar dentro del apartado de mejora de la vegetación estarían los desbroces «siempre que su objeto no sea el mantenimiento del pasto para el ganado».

Esto supone un verdadero quebradero de cabeza para los titulares o gestores de dehesa con explotación ganadera, que son la mayoría, ya que «por el hecho de ser ganaderos muchas solicitudes pueden quedar desestimadas, convirtiendo esas explotaciones en un polvorín por la invasión del matorral».
Asaja Sevilla ha elevado una consulta a la Consejería de Agricultura exigiendo una aclaración respecto a si el desbroce se puede financiar con cargo a las ayudas forestales en explotaciones con presencia de ganado y la respuesta de la Administración ha sido contundente: «Los ganaderos que con cargo a las ayudas forestales tengan concedidos desbroces podrán hacer esas actuaciones subvencionadas, aunque haya presencia de ganado en la finca, sin que entren en conflicto con las ayudas de pago básico de la Política Agraria Común (PAC)».
Desde Asaja se congratulan de que no haya incompatibilidad con las ayudas de la PAC, «a la espera de que lo confirme también la Dirección General del Medio Natural».
A este respecto, la patronal agraria apunta que «el objeto de hacer un desbroce no es que el ganado paste. El ganado entra después para evitar el rebrote del matorral, pero la finalidad es mantener el ecosistema de la dehesa y protegerlo frente a las llamas», insiste el técnico Jesús Aguilar.

De esta forma, los propietarios de dehesa «cuentan con seguridad jurídica para hacer una inversión, pues los propietarios deben adelantar los trabajos necesarios en sus explotaciones a cargo de su propio bolsillo y luego presentar las respectivas facturas para poder cobrar las ayudas».
Otras enmiendas
Asaja Sevilla ya ha solicitado en otras ocasiones enmiendas a la redacción de las bases reguladoras de las ayudas forestales, exigiendo la corrección de errores de bulto y la eliminación de requisitos «incumplibles» que dejan sin opciones muchos potenciales beneficiarios.
Tal fue el caso de la exigencia de contar con un plan técnico de ordenación forestal, cuya redacción es costosa, compleja y no está al alcance de las pequeñas y medianas explotaciones, logrando que que hoy en día estos gastos asociados a redacciones o revisiones de proyectos de ordenación, planes técnicos de ordenación o planes técnicos de caza necesarios para la materialización de las inversiones también sean subvencionables.
La patronal también ha apostado por que los trabajos forestales se puedan abordar con el personal y los medios propios de la explotación, puesto que, aunque en teoría se permite, de facto se desincentiva al establecer un sistema de doble baremo que fija tarifas muy superiores si las actuaciones las desarrollan empresas externas.
Así, en el caso de algunos desbroces con pendiente, se establece un coste de 946,83 euros por hectárea si lo ejecuta un tercero, mientras que si ese mismo desbroce lo hace el propietario de la explotación con sus medios y sus trabajadores, el coste estimado por la Administración se fija en 504,06 euros por hectárea.
Los ecosistemas forestales son uno de los valores más representativos de Andalucía. La comunidad cuenta en la actualidad con unas 2.900.000 hectáreas de terreno forestal de las cuales el 74% es de gestión privada, por ello Asaja demanda para este sector la atención que merece.
Y es que «para el adecuado mantenimiento de estos ecosistemas mixtos, además de la inversión que hacen los propios titulares de estos terrenos, es fundamental el apoyo de las Administraciones», apostilla la patronal agraria.