Solicitan inversiones hidráulicas para la Cuenca del Gualdalquivir
El objetivo de estás inversiones, como señalan desde UPA Andalucía, sería hacer más rentables y sostenibles las explotaciones agrarias
El sindicato agrario UPA en Andalucía ha reclamado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico inversiones en infraestructuras hidráulicas en la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para hacer más rentables y sostenibles las explotaciones agrarias.
En un comunicado, la organización explica que la actual alarma por el coronavirus «está sirviendo para poner de relieve la importancia de los sectores agrícola y ganadero como estratégicos» para la sociedad.
Por ello, el sindicato proclama que «ahora más que nunca resulta conveniente ayudar a que sus explotaciones puedan garantizar la soberanía alimentaria, al tiempo que sean más rentables y sostenibles».
El regadío, el modelo más viable
Para UPA Andalucía el regadío, con relación al conjunto de la agricultura, «es el modelo más viable económica y socialmente, puesto que tiene una capacidad productiva seis veces mayor que la de secano, al mismo tiempo que es un gran generador de empleo».
Al respecto, señala que «también es cierto que este sistema de producción requiere una mayor disponibilidad de recursos hídricos».
Por todo ello, «teniendo en cuenta que el agua es un recurso escaso y tiene que ser prioritario su ahorro y optimización», pide al Gobierno que fomente la realización de aquellas infraestructuras hidráulicas y mejoras «necesarias» que palíen los problemas de déficit de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).
Mayor autonomía
Como afirma, estas infraestructuras «beneficiarían a la mayoría de los agricultores, haciendo que sus explotaciones agrarias y ganaderas sean más rentables y sostenibles».
Por otro lado, subraya que «esto permitiría alcanzar una mayor autonomía en la producción agrícola y ganadera, con el objeto de no tener que depender de productos extranjeros».
El sindicato agrario ahonda en una serie de actuaciones que consideran prioritario acometer, algunas de las cuales ya están previstas en los correspondientes Planes Hidrológicos pero que, «por determinadas razones, no se han llegado a poner en marcha».
Actuaciones prioritarias
Asimismo, pide el recrecimiento del embalse del Agrio, en la provincia de Sevilla, para aumentar las hectáreas regables y poder cerrar pozos en la zona de Doñana, puesto que «con una pequeña inversión se podrían ganar hasta 20 hectómetros cúbicos».
Otra medida es la modernización del regadío del arroz en Sevilla. En este contexto, el sindicato reconoce que «se ha conseguido una mejora y consolidación de los sistemas productivos, pero insiste que con una modernización se ahorrarían 100 hectómetros anuales de agua, se economizaría en la factura de la luz y se incrementaría la productividad de arroz por hectárea».
Por otro lado, reclama la construcción de la presa de San Calixto, lo que supone la «laminación de avenidas» en el cauce del río Genil, en Granada, y la «reducción del actual riesgo de inundaciones» de las localidades ubicadas por debajo de esta infraestructura.
Además, solicita la construcción del embalse de Cerrada de la Puerta, presa con capacidad para almacenar unos 289 hectómetros cúbicos, cuya utilidad se justifica para regular el Guadiana Menor, con lo que «se garantizaría el suministro en su área de influencia, en torno a Pozo Alcón, y, no menos importante, se combatiría el avance de la desertificación».
Otras medidas
UPA exige también la ejecución completa de la segunda fase de la zona regable Genil-Cabra con la puesta en riego de una superficie de 16.600 hectáreas pendientes; y la culminación del procedimiento de regularización de la zona del Guadajoz.
Por último, pide el acometimiento de las obras de infraestructuras de la Presa de Siles, en Jaén, precisas para que se establezca la red de distribución necesaria para poner en riego esa zona y aprovechar la construcción del embalse.
«Estas actuaciones son fundamentales para evitar que se siga produciendo despoblamiento en la comarca de la Sierra de Segura, una zona que depende mayoritariamente de la agricultura y hasta ahora no ha podido llevar a cabo la transformación en regadío de sus explotaciones agrícolas», concluye el sindicato.