Los jóvenes ya no quieren ser agrónomos: no hay profesionales para cubrir la demanda
Los colegios oficiales de ingenieros agrónomos españoles recuerdan que se trata de una profesión con amplias salidas y esencial para afrontar los retos de la nueva agricultura
La innovación y los nuevos retos «verdes», marcarán el futuro de una agricultura que tendrá que ser sostenible y respetuosa con el medio ambiente para cumplir con las directrices europeas y, por ende, optar a las grandes partidas de ayudas de la UE.
Con estas perspectivas, es fundamental la figura del ingeniero agrónomo, encargado de profesionalizar la gestión técnica, y ya también digital, de la cadena agroalimentaria. Sin embargo, no hay ingenieros agrónomos suficientes para cubrir la demanda de las empresas dedicadas al sector de la agricultura.
Se trata de una situación que los colegios profesionales llevan meses denunciando: no hay ingenieros agrónomos, a pesar de que se trata de una profesión que roza el pleno empleo.
Un futuro prometedor
De hecho, en la última Junta General de los Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos de España, celebrada en Cádiz, los 12 colegios españoles hicieron un llamamiento muy claro a las nuevas generaciones de profesionales: «hay una alta demanda y necesidad de estos profesionales por parte de las empresas, ya que se abre un futuro prometedor para quienes decidan cursar el Máster que habilita para ejercer como ingeniero agrónomo».
Cabe recordar que, tras la entrada en vigor del Plan Bolonia, el grado en Ingeniería Agrícola se puede completar con el Máster en ingeniería agronómica, que es el que habilita para ejercer la profesión de Ingeniero Agrónomo. En total, hay 18 centros universitarios que ofrecen dicho master en su oferta formativa y, en ellos, lo realizan unos 500 estudiantes cada año, un número «insuficiente» para la alta demanda que se está dando desde las empresas.

Pero, ¿qué ventajas ofrece contar con la experiencia de un ingeniero agrónomo? Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Andalucía ponen en contexto que, en los últimos años, sobre todo a raíz de la pandemia, «ha habido un cambio en el comportamiento de la demanda», con un mayor consumo en los hogares, un incremento de las exportaciones y una subida del coste de las materias primas.
Esto ha tenido como consecuencias más exigencia y complejidad para la producción, con las cadenas de suministro, con carácter cada día más internacional, exigiendo «requerimientos técnicos y de calidad en los centros productivos».
Ante esta situación, «los ingenieros agrónomos son claves para satisfacer la necesidad de expansión del sector agroalimentario y los altos estándares de calidad y seguridad alimentaria», recuerdan desde el colegio oficial.
Además, son «fundamentales» en todos los objetivos relacionados con la sostenibilidad y las energías renovables, así como en la digitalización del proceso agrario.
Papel en la Administración
El Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Andalucía también se ha reunido recientemente con la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, para abordar el escaso número de ingenieros agrónomos que trabajan en la Consejería de Agricultura, así como la limitación del ejercicio de los que ya están dentro de la administración autonómica.
Y es que la figura del ingeniero agrónomo abarca una gran diversidad del perfiles dentro del sector agroalimentario, ya sea en el ámbito público o privado: los hay especializados en gestión medioambiental, en producción primaria, digitalización o en prácticas relacionadas con el agua.