La lluvia retrasa las siembras de cereales y exigen flexibilizar la PAC para no sufrir penalizaciones
Los agricultores piden a la Consejería y al FEGA que se autoricen los cambios de cultivos de cara a las ayudas de la campaña 2026
Las lluvias casi constantes registradas durante el otoño y el comienzo del invierno están teniendo una ‘cara B’ que tiene en vilo a los agricultores: prácticamente el 40% de explotaciones de la provincia de Sevilla están sufriendo importantes retrasos en la siembra de cereales y leguminosas, una situación que se repite, también, en otras provincias como Córdoba o Huelva. Muchos productores, de hecho, ya asumen que no podrán llegar a sembrar lo que tenían previsto.
«Debido a la persistencia de las lluvias desde finales de octubre, no se ha podido disponer de una ventana temporal suficiente para proceder a las labores de presiembra, abonado de fondo y la propia siembra», lamentan desde la organización agraria Asaja Andalucía. Además, todo indica que la situación se prolongará durante los próximos días, ya que se repiten las previsiones de lluvias para varias jornadas. «Esto no hará viable la siembra de parte de las superficies que estaban previstas» y que, ya sin remedio, han costeado semillas y fertilizantes.
Cambio en las decisiones agronómicas
Pero este desembolso y el incumplimiento de su planificación no es el principal problema al que se enfrentan los productores andaluces si las lluvias continúan en las próximas semanas e impiden la entrada de maquinaria en las parcelas: la gran mayoría se verán obligados a desistir de la siembra de cereales de invierno y optar por otros cultivos de primavera, como el girasol.
Esta no es una decisión sencilla, ya que supone, en muchos casos, el incumplimiento de los requisitos exigidos por la PAC en varios apartados, lo que pone en peligro las ayudas para muchos agricultores. En concreto, se trata del cumplimiento de la condicionalidad (BCAM 7), y el eco régimen de rotación de cultivos con especies mejorantes, así como de los apartados de medidas agroambientales (algodón o remolacha, y cultivos de secano).
Por todo ello, desde Asaja han solicitado formalmente a la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural que se flexibilicen los requisitos de dichas normativas que dependan de la gestión autonómica para evitar penalizaciones por el cambio de cultivo.

En una carta dirigida a Daniel Quesada, director general de la Producción Agrícola y Ganadera, el director general de Asaja Andalucía, Félix García de Leyaristy, también reclama que se pida al FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) los cambios que sean de competencia estatal.
En concreto, por tanto, se reclama la flexibilización de la BCAM 7 (rotación y diversificación de cultivos), así como de las rotaciones, obligaciones de porcentajes y especies mejorantes requeridas para el eco régimen P3 y la agroambiental referente a cultivos herbáceos sostenibles en secano.
Lengua azul
De otra parte, dentro de las flexibilizaciones a tener en cuenta de cara a la PAC 2026, la patronal plantea la necesidad de una flexibilidad para las ayudas acopladas de ovino y caprino en las explotaciones afectadas por la lengua azul.
En concreto, detallan que no es posible cumplir, en todos los casos, las ratios impuestas en lo referente al número de corderos y a los litros de leche, pues algunos de los problemas de las fincas afectadas por dicha enfermedad son, de hecho, «la disminución del rendimiento lechero y la reducción de la fertilidad», además de tener que aumentar la reposición para reponer las bajas causadas.
Por todo ello, solicitan flexibilizar el porcentaje del 60% de chivos o corderos comercializados, y los 200 litros mínimos de leche comercializada por hembra primable. Aunque los serotipos S3 y S8 de lengua azul siguen activos en puntos repartidos por todo el territorio nacional, lo cierto es que el frío ha bajado, mucho, la incidencia del vector que transmite el virus.