Los regantes presentan sus alegaciones para proteger el regadío hasta 2033 y piden revisar los caudales ecológicos
Desde Fenacore defienden la necesidad de mantener y construir las nuevas presas como herramienta clave para asegurar recursos hídricos frente a la variabilidad climática
La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) ha presentado sus alegaciones a los Esquemas Provisionales de Temas Importantes para el ciclo 2028-33 ante el Ministerio para la Transición Ecológica, estructurando sus demandas en tres ejes principales. En primer lugar, exigen una metodología única y homogénea para calcular el impacto de los caudales ecológicos en el regadío, solicitando además su flexibilización temporal en periodos de sequía grave. En segundo lugar, defienden firmemente el mantenimiento y la construcción de infraestructuras de regulación, recordando que hay 29 presas aprobadas aún sin ejecutar y reclamando una inversión anual de 100 millones de euros para la seguridad de las existentes. Como tercer punto, critican la falta de credibilidad de la planificación actual debido a su baja ejecución presupuestaria, que apenas alcanzó el 25% a mitad del ciclo 2021-27.
Asimismo, la organización patronal demanda medidas urgentes para garantizar la seguridad jurídica y viabilidad económica de las explotaciones agrarias. Entre ellas, piden agilizar la tramitación en las Confederaciones Hidrográficas, desatascando la acumulación de expedientes mediante la digitalización y el refuerzo de personal. En cuanto a los recursos hídricos alternativos, Fenacore condiciona el uso de aguas regeneradas a que sea voluntario, complementario y asequible, bajo el principio «quien contamina paga» para evitar sobrecostes urbanos al campo. Finalmente, el documento reclama un análisis económico detallado sobre las limitaciones a las aguas subterráneas, ayudas directas para combatir el grave impacto de las especies invasoras en las infraestructuras de riego y el blindaje de las concesiones existentes frente a revisiones generalizadas.
Desde Fenacore subrayan «la relevancia de estas alegaciones, porque van a condicionar de forma directa el impacto de la planificación hidrológica sobre el regadío en el próximo ciclo, por lo que han abogado por intentar compatibilizar la protección ambiental y el regadío, revisando el conjunto de medidas presentadas para que las Comunidades de Regantes tengan seguridad jurídica, no asuman costes desproporcionados por exigencias ajenas a su actividad y se priorice de una vez el cumplimiento real de las infraestructuras que el campo necesita».

El segundo eje clave en las alegaciones presentadas por Fenacore se centra en la defensa de la construcción y el mantenimiento de nuevas presas de regulación siempre que estas sean viables técnica, ambiental y económicamente. Estas son unas herramientas esenciales para almacenar agua en periodos húmedos, garantizar el suministro durante las sequías y reducir la dependencia de la variabilidad climática.
29 presas aún sin construir
Fenacore recuerda que un total de 29 presas aprobadas en Planes Hidrológicos vigentes están aún sin construir. A este hecho se suma la necesidad de 100 millones de euros anuales destinados al mantenimiento y mejora de la seguridad de las presas para evitar la pérdida de agua durante las avenidas como las producidas el pasado invierno.
Precisamente, la demanda de una planificación realista, transparente y económicamente rigurosa de las medidas contempladas en los planes es el tercer eje de las alegaciones de Fenacore, que señala el bajo grado de ejecución presupuestaria global de anteriores planes. La organización pone el ejemplo del que todavía está en vigor, 2021-27, que a fecha de 31 de diciembre de 2024, esto es, a mitad del mismo, registra un grado de ejecución general que no llega al 25%. El anterior, 2015-21 se quedó en el 40%.
Aguas subterráneas
La organización pide a la administración hacer un análisis detallado de las aguas subterráneas que no se encuentren en un buen estado cuantitativo para evaluar la repercusión económica que la limitación de extracciones tendría sobre la actividad agraria. Asimismo, exige que las administraciones hidráulicas se doten de los recursos necesarios para resolver con urgencia la gran acumulación de expedientes de aguas subterráneas pendientes de resolución.
En cuanto a las especies invasoras, Fenacore propone en sus alegaciones reconocer el grave impacto económico, energético y operativo que tienen sobre las infraestructuras de riego, priorizando el control de aquellas que causan obstrucciones críticas como el mejillón cebra o la almeja asiática. Además, solicitan reforzar el programa de medidas con actuaciones de muestreo, desinfección, tratamientos físicos o químicos seguros e investigación aplicada y habilitar líneas de apoyo económico directo para las Comunidades de Regantes afectadas.