«No se construyen los embalses necesarios porque no da votos»
Andrés del Campo

«No se construyen los embalses necesarios porque no da votos»

El presidente de honor de la Federación Nacional de Regantes (Fenacore), ha sido galardonado por la Junta por su trabajo de décadas en la modernización del regadío

19/12/2023 Actualizado a las 10:32

Ingeniero agrónomo de profesión y cordobés, Andrés del Campo lleva décadas defendiendo y trabajando por el regadío español. Este esfuerzo, que ha llevado a cabo también el extranjero (a través de asesoramiento de explotaciones agrarias en Latinoamérica), ha sido reconocido en los XVII Premios de Agricultura, Pesca y Agua de la Junta de Andalucía. En concreto, el presidente de honor de Fenacore (Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España) ha recibido el galardón «Eficiencia y apuesta hídrica» por su trabajo por la modernización del regadío español y andaluz, ya que fue cofundador de Feragua (Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía).

—Estamos inmersos en una grave sequía en Andalucía. ¿Qué hay que hacer para que la próxima no nos coja desprevenidos?

—Son muchas las medidas que habría que tomar, empezando, sobre todo, por las obras de regulación. Es cierto que los grandes embalses ya están construidos, pero hacen falta muchos más. También hay que hablar de trasvases, aunque en España ya hay más de 35 siguen siendo necesarios. Y, como obras menores, hace falta que se agilice la creación de balsas, fundamentales para aprovechar el agua de las escorrentías.

—Los estudios dicen que nos enfrentamos a un futuro con más periodos secos y donde las lluvias serán torrrenciales, ¿qué papel juega el regadío en él?

—Además de que lloverá de manera distinta, todos los científicos coinciden en que los periodos de sequía serán más amplios. Por todo eso, las obras de regulación son claves para mitigar los efectos del cambio climático: permitirán, por una parte, almacenar agua para los periodos secos y, por otra, evitar inundaciones y sus consiguientes daños económicos y humanos. Es importante que se diferencie la sequía meteorológica (la falta de lluvias) de la hidrológica (la disponibilidad de agua). En la cuenca del Guadalquivir, llevamos cinco años con precipitaciones por debajo de la media pero, sin embargo, gracias al agua embalsada, no hemos empezado a necesitar restricciones hasta hace unos meses. Si hay obras de regulación suficientes, no hay sequía hidrológica, no le falta agua a nadie y se abastecen todas las demandas.

—¿Por qué no se aceleran entonces dichas obras de regulación?

—Pues porque no dan votos. Construir un embalse es un proceso lento entre que se proyecta, se licita, arranca la obra… No se sabe quién se llevará el mérito político y, tristemente, eso pesa mucho a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, no se puede olvidar, ni a nivel nacional ni europeo, que las obras de regulación fundamentales. Si no hubiese embalses o trasvases en España y, como dicen los ecologistas, los ríos discurriesen «de forma natural», es cierto que los cauces de agua serían escénicos pero, durante los meses de julio y agosto, no podrían vivir en España ni siquiera 5 millones de habitantes con las ratio de consumo actuales. Actualmente, vivimos en los meses estivales hasta 70 millones de habitantes.

Fenacore
Campo / Agrónoma

—¿Y los regantes?¿Cómo han trabajado en mejorar el uso del agua, cada vez más escasa?

—Más del 77% del regadío andaluz, y el 75% a nivel nacional, es un regadío moderno, en el que se riega mediante aspersión y presión. Tenemos dos millones de hectáreas, por lo que este reportaje es muy importante y demuestra un gran trabajo por parte de todo el sector. Gracias a esto, el consumo de agua por hectárea se ha reducido un 25%, y la productividad ha aumentado. Es decir, el esfuerzo sí se ha hecho en modernización, pero hay que hacerlo también en obras hidráulicas.

—Si se ha reducido el consumo de agua, ¿por qué se sigue criminalizando a los regantes y se les acusa de ‘desperdiciar’ agua?

—Los regantes somos los primeros interesados en cuidar el medio ambiente. Sin embargo, se dicen mil tonterías a nivel político, por cierta corriente demasiado ecologista o ambientalista, y la mayoría son mentira. Lo que se olvida con frecuencia es que la población mundial no para de crecer, llegará a los 9.500 millones de habitantes en unos años. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación) ya ha dicho que, para lograr alimentar a todos, la productividad tiene que subir un 55%.

—¿Y cuál es la solución para conseguirlo?

—Aumentar la productividad y ser eficientes en el uso del agua solo puede hacerse mediante agricultura de regadío eficiente y biotecnología. A nivel nacional, el regadío ocupa menos de la Superficie Agraria Útil, pero supera el 65% de la producción total agraria. Una hectárea de regadío tecnificado y eficiente produce como más de 40 hectáreas de secano. Si se buscase un aumento de la productividad a base del secano, como proponen ciertos sectores ecologistas y políticos, el resultado sería medioambientalmente muy dañino, porque habría que acabar con selvas y bosques para conseguir toda la superficie necesaria. Sin embargo, gracias al regadío, puede producirse más en menos terreno y, con tecnología, se usa además menos agua. El regadío es la única solución para alimentar a la población mundial, que no para de crecer.

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