¿Son rentables para el olivar? Preguntas y respuestas sobre los créditos de carbono
El mercado voluntario, donde se pagan 35 euros/crédito, es una oportunidad para complementar la PAC
En el marco de la nueva PAC 2023-27, y el Pacto Verde, que condiciona todas las estrategias de la UE para luchar contra el cambio climático, es una realidad que las nuevas herramientas medioambientales marcarán el futuro del campo.
Además, tanto España como Europa tienen como uno de los principales retos alcanzar la neutralidad climática en 2050, para lo que deben reducirse un 55% las emisiones totales a nivel nacional en los próximos ocho años.
En este escenario, el sector agrario tiene un papel fundamental. Uno de los mecanismos que centran el debate en estos últimos meses son los créditos de carbono. Pero, ¿qué son y cómo se comercializan? A grandes rasgos, un crédito de carbono no es otra cosa que un permiso de emisiones. Por cada crédito, la empresa que lo adquiere tiene derecho a emitir una tonelada de dióxido de carbono.
El campo andaluz no es ajeno a esta tendencia que puede suponer un plus de ingresos para los agricultores. En Asaja Sevilla, por ejemplo, llevan años inmersos en proyectos destinados a estudiar, y fomentar, la captura de carbono y la capacidad de mitigación del suelo. «El potencial que tiene el campo de cara al mercado voluntario de los créditos de carbono es muy grande», asegura José Fernando, técnico de la patronal agraria.
Además del olivar, al que se enfocan muchos de los esfuerzos de grandes empresas e instituciones, Robles también destaca la capacidad que captura de carbono que tiene la dehesa, uno de los ecosistemas más característicos de Andalucía y medio ambientalmente muy valioso.
Sin embargo, a pesar de que existen movimientos constantes en este aspecto, desde la organización agraria reconocen que todavía hay cierta incertidumbre, y aconsejan a los agricultores «informarse bien» antes de optar por un acuerdo de venta de créditos de carbono muy a largo plazo.
Complemento a la PAC
«La venta de créditos de carbono puede suponer un complemento de rentabilidad estupendo a la PAC, que sigue siendo la principal herramienta financiera del campo», detalla Robles. Sin embargo, es necesario que se haga «con todas las garantías», una certificación fiable y con los menos intermediarios posibles, de tal manera que no se «diluya» el beneficio para los olivareros.
Por otra parte, al conocerse que la Comisión Europea está avanzando el buscar una certificación armonizada, desde Asaja plantean que, al ser un mercado voluntario, lo mejor sería que se llevase a cabo con protección pero sin intervencionismo».
«No queremos que se convierta en una obligación medioambiental más para el agricultor, sino que se reconozca el trabajo que ya hacen los agricultores en la mitigación de los gases de efecto invernadero», insiste el técnico de la organización.

En este ecosistema, el esfuerzo de las empresas es cada vez mayor. La empresa OASIS S.L, a través de su spin-off OASIS CARBON S.L., trabaja ya en todo lo relacionado con la actividad emergente surgida en el entorno de la absorción de gases de efecto invernadero y la agricultura de conservación.
Concienciados con el cambio climático
«Somos un grupo de jóvenes que, más allá de la actividad profesional, estamos muy concienciados con el cambio climático y los cambios que está sufriendo tanto el planeta como la actividad agraria», comenta Guillermo Gutiérrez, ingeniero industrial, agricultor y uno de los fundadores de OASIS. La compañía arrancó creando una herramienta que, a través de un software «muy fácil de utilizar» que simplifica la gestión de la explotación agrícola, centralizando toda la información sobre los cultivos, las campañas y el cuaderno de campo. Ahora, trabajan en unificar el seguimiento del proceso de generación de créditos de carbono de calidad certificada.
«Ponemos a disposición del olivarero una herramienta para medir el carbono que captura cada hectárea de su explotación», asegura Gutiérrez.
Colaboración con Algosur
Con el objetivo de avanzar en este campo, han llevado a cabo un proyecto en colaboración con el grupo Algosur y la Universidad de Córdoba en el que se ha definido el punto base de captura de carbono en fincas de la compañía andaluza. Para ello, OASIS ha adaptado la tecnología de reconocimiento de imagen, análisis satelital e inteligencia artificial para el cálculo eficiente del balance de carbono del olivar en seto. «Con esta metodología, queremos facilitar la labor al agricultor y que pueda acceder de manera sencilla al mercado de los créditos de carbono, que pueden suponerle un plus de ingresos bastante importante», detalla.
Según los cálculos de OASIS, y teniendo en cuenta una media de 30 euros, que es lo que se está pagando por el crédito de carbono en el mercado voluntario actualmente, una hectárea de carbono puede generar entre 90 y 150 euros. Con detalle, cada hectárea captura entre 3 y 5 toneladas de carbono.
Y hay más actores en este nuevo escenario: la compañía cordobesa Balam Agriculture anunció hace escasos meses que había vendido los primeros créditos de carbono por 35 euros cada uno. Generados por los olivos de la finca El Valenciano, se comercializaron amparados por el estándar Trinity Natural Capital Markets