El programa ‘Cultiva Carbono’ vende los primeros créditos
El proyecto ha logrado un valor de 35 euros por crédito, y ha arrancado en una finca olivarera de Sevilla
El sector agroalimentario es responsable del 15% de las emisiones globales de GEI. Prácticamente la mitad de las emisiones están generadas por el uso de fertilizantes y la degeneración de los suelos. Este 15 % no incluye las denominadas emisiones indirectas de la agricultura, como la energía gastada en la fabricación de productos agrícolas, ni en la producción y utilización de maquinaria agrícola, ni en el transporte de insumos y cosechas.
Sin embargo, el sector agrícola ofrece un potencial significativo para mitigar el cambio climático, además de ofrecer muchos más beneficios ambientales, si se opta por prácticas más sostenibles como por ejemplo la agricultura regenerativa o de conservación, o sistemas de producción más eficientes.
En este marco, y con el objetivo de crear además un floreciente mercado, los créditos de carbono pueden ser un recurso más para aportar valor al sector olivarero. Esa es la idea base sobre la que se ha desarrollado el programa pionero Cultiva Carbono, puesto en marcha por BALAM Agriculture.
La iniciativa busca agrupar a una serie de agricultores comprometidos con incorporar y mantener nuevas prácticas en sus explotaciones. El objetivo, reducir las emisiones y aumentar la absorción de carbono. «La agricultura del presente y futuro está ligada a la sostenibilidad, donde se reconoce el suelo como un recurso finito que debemos conservar y recuperar», explican los impulsores del programa.
Primer proyecto, en Carmona
El primer proyecto arrancó el pasado mes de enero en la Finca El Valenciano, en Carmona. En concreto, en esta explotación se han absorbido más de 3.000 toneladas de CO2 en los últimos cinco años, y se espera que se alcancen las 10.500 toneladas de CO2 en la próxima década.
Además, gracias a las prácticas de agricultura de carbono implementadas, la finca podrá reducir entre un 20% y un 30% sus emisiones derivadas del manejo y los insumos aplicados, según detallan desde BALAM. Se trata de una explotación de olivar en seto, con un gran número de microorganismos y espacios de biodiversidad creados gracias al manejo sostenible.
Aparte, dentro de la iniciativa Cultiva Carbono, BALAM tiene en marcha proyectos en Portugal, en la industria oleícola, y en Andalucía y Extremadura uno destinado a bajar las emisiones en fincas de almendro. Este último supone unos 6.000 créditos de carbono, mientras uno dedicado íntegramente a la viña alcanza 3.500 créditos de carbono.
En total, el programa Cultiva Carbono abarca más de 12.000 hectáreas, 8 nuevos proyectos, más de 46.000 toneladas retiradas o reducidas y 45 agricultores adheridos.

Interés de los mercados
El hito más destacado no es solo el registro del proyecto, sino que los créditos de carbono generados y puestos a la venta en los mercados voluntarios han despertado un gran interés y ya se están vendiendo a valores superiores a la media europea de créditos de absorción, como los provenientes de proyectos de reforestación, que se sitúan alrededor de los 35 € por crédito.
El proyecto de la empresa andaluza está amparado por el estándar Trinity Natural Capital Markets, y es el equipo de Balam Agriculture el encargado de aplicar las técnicas de cálculo desrrolladas por Trinity AgTech, basadas en factores y modelos del último panel del IPC (2019).
Además, ha sido verificado de acuerdo con GHG Protocol y en los próximos años se llevará a cabo conforme a la ISO-14064-2, con el fin de comprobar la absorción añadida por las prácticas de agricultura de carbono.
Para comercializar los créditos de carbono de este proyecto, así como los provenientes de las 12.000 hectáreas adheridas ya al programa, BALAM Agriculture cuenta con aliados de primer nivel, incluyendo tres de los principales marketplace de Europa: Ceezer, Climate Trade y Bank of Climate.
Asesoramiento continuo
A diferencia de otros programas con base digital que están llegando al campo español y portugués, desde BALAM resaltan que el equipo técnico se encarga de acompañar al agricultor para definir su estrategia a medio y largo plazo, creando «un traje a medida». Y es que, precisamente, muchos agricultores andaluces no se lanzan a implementar las nuevas prácticas respetuosas en su explotación por las dudas en cuanto al manejo, los efectos en su trabajo y la rentabilidad.
Por ello, resaltan desde la compañía, «la formación y el asesoramiento son fundamentales», ya que cada caso es distinto, con condiciones climáticas únicas, territorios, cultivos y explotaciones con características diferenciadoras.
José Luis Vaca, director del departamento responsable de Cultiva Carbono en BALAM Nature, asegura que «Desde la creación del área de Nature en BALAM, hemos tenido como objetivo desarrollar sistemas de medición, informe y seguimiento del carbono en los cultivos. Poder presentar la primera experiencia en olivares no solo nos llena de orgullo, sino que también nos compromete a seguir desarrollando este tipo de innovaciones y generar servicios de alto valor que demanda el sector agrícola de la forma que mejor sabemos, trabajando al lado del agricultor, con confianza y transparencia».