La PAC avanza hacia un modelo más empresarial para el campo
Nueva reforma

La PAC avanza hacia un modelo más empresarial para el campo

Simplificación administrativa y sostenibilidad, temas clave en los debates en Bruselas

19/05/2025 a las 07:00

En Bruselas, la comunidad agrícola ha seguido con atención los últimos anuncios sobre la reforma de la Política Agrícola Común (PAC). María Morales, presidenta de Asaja Sevilla, resume el sentir general tras los encuentros mantenidos con eurodiputados y representantes de la Comisión: «Por primera vez se empieza a hablar de agricultores como empresarios y del campo como sector estratégico».

Durante las reuniones, la presidenta ha remarcado que el giro discursivo de las instituciones europeas ha sido bien recibido, pero también ha pedido coherencia: «Nos alegra escuchar que se apuesta por la rentabilidad, la productividad y la soberanía alimentaria, pero eso tiene que traducirse en medidas reales y concretas para todos, no solo para los pequeños o los ecológicos».

Uno de los principales puntos tratados ha sido la importancia de mantener la estructura de la PAC con sus dos pilares tradicionales —las ayudas directas y el desarrollo rural—, y la propuesta de añadir un tercero para hacer frente a crisis externas e imprevistos climáticos. Morales ha sido tajante: «Eliminar los pilares sería renunciar al espíritu fundacional de la PAC. No queremos 27 políticas agrícolas distintas, sino una política común, sólida y con presupuesto suficiente».

También se abordó la simplificación administrativa. Aunque se ha presentado un primer paquete de medidas, la presidenta lo califica de insuficiente: «Este primer paso está bien, pero se queda corto. Necesitamos que el segundo paquete incluya simplificación real para explotaciones medianas y grandes, que son las que soportan el mayor peso de la producción».

La competencia desleal con productos importados fue otro de los temas que centraron el debate. Morales exigió controles eficaces: «No podemos seguir compitiendo con productos que entran sin los mismos requisitos que cumplimos aquí. Queremos cláusulas espejo y una agencia independiente que vigile las fronteras de verdad».

Con todo, el sector valora positivamente el contacto directo con las instituciones y mantiene la vigilancia ante los próximos pasos: «Hemos visto buena voluntad, pero ahora queremos hechos. El futuro del campo europeo no puede seguir dependiendo de discursos sin respaldo».

Morales también subrayó la urgencia de actuar frente a la pérdida de competitividad. «En los pueblos no hay fibra, no hay formación y sin eso no puede haber innovación. Si queremos agricultores jóvenes, hay que darles herramientas y oportunidades reales», recalcó. La dirigente señaló que la digitalización, el acceso al agua y el relevo generacional deben ser ejes prioritarios en el reparto de fondos .

Respecto al agua, la presidenta insistió en que ya no es un problema exclusivo del sur. «La sequía y las inundaciones afectan a toda Europa. El agua no entiende de fronteras ni de ideologías. Hace falta una inversión decidida en infraestructuras hídricas, desde la regeneración de acuíferos hasta la mejora de las redes», afirmó, haciendo eco de la preocupación compartida con otros representantes comunitarios.

Por último, Morales hizo hincapié en que para que el mundo rural se mantenga vivo, hace falta mucho más que ayudas agrarias. «Si no hay escuelas, centros de salud, ocio o conectividad, los jóvenes no se quedan. La política agraria debe coordinarse con otras políticas. No es solo una cuestión de cultivos, es una cuestión de territorio y de futuro».

La dirigente de Asaja Sevilla también alertó sobre los riesgos de desmantelar el modelo actual de la PAC. «No podemos permitir que se eliminen los dos pilares y se sustituya por un fondo único nacional. Eso significaría tener 27 políticas agrarias distintas, y la Unión Europea nació precisamente para lo contrario: para una política común que garantice estabilidad y equidad entre territorios», explicó Morales con firmeza.

Por eso, reclamó al comisario europeo que mantenga su compromiso y lo transforme en medidas efectivas. «Es la primera vez que se reconoce al agricultor como empresario y al campo como sector estratégico. Pero las palabras no llenan los silos ni pagan las facturas. Necesitamos una PAC justa, con presupuesto suficiente y visión a largo plazo. Sin agricultores no hay alimentos, y sin alimentos no hay Europa», concluyó.

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