
Las mayores restricciones del siglo para el riego en Andalucía: los cultivos que están en peligro
La dotación máxima será de 700 m3 por hectárea, y habrá cultivos inviables, como el arroz o el maíz
Las mayores restricciones del siglo. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha celebrado una comisión de desembalse en la que se han confirmado las dotaciones de riego previstas en marzo. Desde entonces, no ha caído una gota, y hay que echar la mirada atrás e irse hasta el periodo 1992/1995 para tener una situación similar. Ante esta situación, UPA Andalucía le ha pedido a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir un reparto «milimétrico» del agua.
El secretario general de UPA Andalucía, Cristóbal Cano, ha explicado que la Comisión de Desembalse ha aprobado, como estaba previsto y a tenor de lo recogido en el Plan Especial de Sequía, un desembalse hasta el 30 de septiembre de 385 hectómetros cúbicos, lo que supone una dotación máxima de 700 metros cúbicos. Una cantidad que es escalonada por cultivos, por lo que se reducirá conforme concesiones. Para ponerlo en perspectiva, la dotación en condiciones normales suele ser de 6.000 m3 por hectárea, por lo que este año habrá un 88% menos de agua para regar.
«Tenemos un 80% de la cuenca en situación de emergencia. La situación es delicada, compleja y difícil de gestionar», reconocía Joaquín Páez, presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
Riego por cultivos
En este caso, por ejemplo, el olivar tendrá como máximo 400 metros cúbicos por hectárea (supone un 73,33% de reducción sobre una campaña normal), mientras que el organismo de Cuenca no contempla, ni siquiera, el cultivo del arroz.
«Siendo conscientes de la escasez de recursos que tenemos, pedimos a la Confederación un reparto lo más milimétrico posible y con tiempo suficiente para poder salvar cosechas. Hemos solicitado que se adelante la campaña en hortícolas de invierno y en el caso del olivar, porque el cultivo se encamina hacia una fase crítica como es la floración y necesita agua ya para fijar el fruto y poder tener una cosecha media».

Además, piden al organismo de Cuenca una mayor transparencia en cuanto a la comunicación a los regantes de la previsión de desembalse (que pueden publicar en su web a 7 o 10 días vista) para poder planificar mejor los riegos.
Las dotaciones aprobadas por la Comisión de Desembalse hacen inviables cultivos como el arroz, el algodón y el maíz, por lo que desde UPA Andalucía reclaman «un esfuerzo inversor en infraestructuras, la modernización de todos los regadíos y un reparto más justo y social del agua».
«El arroz, en cuanto a riegos extraordinarios, y las herbáceas no van a tener posibilidad», aseguró el presidente de la CHG. «Les hemos comentado a los representantes de los arroceros, que con lo que le vamos a dar de dotación, que van a ser 1.283 hm3 por hectárea, ahora mismo, y debido a la complicación técnica para ajustar los desembalses, no tener pérdidas y ser lo más eficientes posibles, no hará compatible su cultivo por el momento».
Por otra parte, desde la CHG han anunciado otra decisión: la campaña de regadío oficialmente va a acabar, si la situación no cambia de manera ostensible, el 30 de septiembre. «En anteriores campañas, durante el mes de octubre, teníamos una reserva para garantizar los últimos cultivos y los cultivos de arboleda, pero ahora mismo no estamos en condiciones de poder comprometernos a ese desembalse en octubre», reconocía Páez.
Los regantes exigen plan de medidas
Por su parte, Feragua, la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua) ha pedido en la Comisión de Desembalse de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir un plan de medidas de apoyo que contribuya a reducir el fuerte impacto de la sequía en los regantes y agricultores andaluces y de la situación hidrológica en la comunidad, que es de especial gravedad en la cuenca del Guadalquivir.
En este sentido, ha pedido que se incluya en el Decreto de Sequía de esta cuenca medidas paliativas y compensatorias de tipo económico y fiscal, como la condición de cánones y tarifas de riego para 2023, las exenciones de IBI’s y otras medidas de orden fiscal, algunas ya previstas por la CHG, pero también otras medidas de tipo laboral que faciliten los posibles ERTEs por parte de las comunidades de regantes ante la falta de actividad en esta campaña de riego.
De hecho, hay zonas regables como Bembézar-Retortillo y Sierra Boyera, que van a tener dotación superficial cero, y la mayoría tendrá dotaciones muy reducidas, por lo que se necesita que la falta de agua pueda considerarse como causa justificada para las regulaciones de empleo y sea así admitida por la autoridad laboral.

Pozos de emergencia
Junto a estas medidas paliativas, Feragua ha pedido otras medidas de gestión que son imprescindibles para poder aliviar los efectos de la sequía, como la disponibilidad de pozos de emergencia para poder salvar los cultivos de arboleda, o la agilización de otras herramientas de cesión de derechos del agua, para facilitar el mejor uso posible de los escasos recursos disponibles. Entre ellas, emprender algunas obras a corto plazo que permitan disponer de nuevos recursos, como conexiones de estaciones depuradoras y desaladoras a punto de consumo, y algunos proyectos de emergencia que afectan al regadío, como, por ejemplo, la toma de la comunidad de regantes del canal de Jabalcón en Granada, el proyecto de mejora del canal de entrada y acondicionamiento del bombeo de la presa de Arenoso, en Córdoba; el proyecto de puesta en marcha y acondicionamiento de la estación de bombeo de Bajo Guadalquivir al embalse de Torre del Águila, en Sevilla; y el proyecto de mejora de la operatividad funcional del tramo común del Bajo Guadalquivir, también en Sevilla.
Además, con vistas a un corto-medio plazo, Feragua ha demandado el desarrollo y puesta en marcha de un plan de balsas de riego que permita a los regantes y agricultores aprovechar las aguas procedentes de escorrentías y disponer de nuevos recursos para regar los cultivos en sus zonas regables; una iniciativa que daría tiempo a ejecutarse en un año y podría ser clave para la próxima campaña de riego en Andalucía.
Igualmente, los regantes han vuelto a insistir en la necesidad de acometer las obras y proyectos de regulación para presas y embalses ya aprobados en los anteriores planes hidrológicos, que necesitan de un impulso y agilización que ya se está convirtiendo en urgente, así como en poner en marcha ambiciosos planes relacionados con la regeneración de aguas residuales y la desalación que permitan disponer a los regantes de nuevos recursos alternativos, especialmente en el litoral andaluz.