Todos los detalles de la autorización europea para cultivar los barbechos
Se prevé que en estas superficies se cultive girasol y maíz, principalmente, para contrarrestar efectos de las importaciones de países del Este
La Comisión Europea ha presentado su «Comunicación para salvaguardar la seguridad alimentaria y reforzar la resiliencia de los sistemas alimentarios», que incluye un paquete de medidas a corto y medio plazo para mejorar la seguridad alimentaria global y apoyar a los agricultores y a los consumidores de la Unión Europea (UE), que afrontan una subida de los precios de los alimentos y de los costes de producción, como la energía y los fertilizantes. Esta tendencia ya se venía registrando desde hace meses pero se ha visto agravada por la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
Por ello, estas medidas buscan también paliar los efectos de la guerra en Ucrania en los abastecimientos de materias primas y piensos para animales, y contribuir al reequilibrio alimentario mundial, dada la importancia de Rusia y Ucrania en el comercio mundial de productos agroalimentarios, especialmente en lo que respecta a cereales, aceite de girasol, pienso, abonos y fertilizantes.
Entre las medidas incluidas en este paquete se incluye una excepción temporal en 2022 para flexibilizar la PAC respecto a determinadas obligaciones ambientales. Así, se permitirá a los Estados miembro autorizar la producción de cualquier cultivo con fines alimentarios y de piensos en tierras en barbecho, manteniendo al mismo tiempo el nivel total del pago verde «greening» para los agricultores.
Según los cálculos andaluces, la superficie en barbecho de la región (232.000 hectáreas), permitiría alcanzar hasta 200.000 toneladas de cereales y otras 100.000 de girasol. En España habría 2,2 millones de hectáreas de barbecho.
A este respecto, el ministro de Agricultura, Luis Planas, ha declarado que «el próximo 29 de marzo vamos a incluir la decisión administrativa a lo que nos faculta la Unión Europea para orientar la siembra a girasol y a maíz, en función de las circunstancias agronómicas de las distintas superficies», debido a «las necesidades del momento actual por la situación internacional derivada de la invasión rusa a Ucrania».
Otras medidas
Además, la Comisión concreta en su Comunicación otra serie de medidas que ya venía anunciando. Entre ellas, un paquete de apoyo de 500 millones de euros (de los que 64,5 millones de euros se han asignado a España) que incluirá el uso de la reserva de crisis, para apoyar a los productores más afectados. Los Estados miembros podrán dar apoyo económico a los agricultores para contribuir a la seguridad alimentaria global o atender alteraciones del mercado debido a la subida de costes o a restricciones comerciales.
Además, para afrontar posibles problemas de liquidez en el otoño, la Comisión permitirá a los Estados miembros abonar un porcentaje más alto en concepto de anticipo de las ayudas directas y de desarrollo rural de la PAC de este año. Es decir, se elevaría al menos del 50% al 70% tales anticipos.

Además, se permiten medidas temporales para flexibilizar las exigencias aplicables a las importaciones de alimentos para el ganado (por ejemplo, en el caso de España, permitir la importación de maíz de Argentina, Brasil y Estados Unidos, flexibilizando temporalmente los requisitos fitosanitarios y de presencia de granos transgénicos); así como medidas de mercado a favor del sector de carne de porcino (almacenamiento privado).
La Comisión hará un seguimiento estrecho de la situación a través de las herramientas ya disponibles (como los observatorios de mercado) y propone que los Estados miembros comuniquen mensualmente datos de stocks privados de materias primas esenciales para la alimentación humana y animal, para disponer de una visión precisa de las disponibilidades. También se seguirá de cerca la evolución del precio de los fertilizantes.
La Comisión Europea ha señalado, además, que velará para que la aplicación de las estrategias del Pacto Verde no perjudique a la productividad de la UE, al tiempo que ha abogado por un mayor uso de la innovación para contribuir a aumentar los rendimientos de forma sostenible, como la agricultura de precisión, las nuevas técnicas genómicas, la mejora de la gestión de nutrientes, la gestión integrada de plagas, las alternativas biológicas a los pesticidas químicos, etc.