
El superalimento que ayuda a reducir el colesterol, facilita la digestión y mejora la piel
Además de ser un gran cicatrizante natural, el aloe vera se ha convertido en un producto más de nuestra cocina gracias a sus propiedades nutritivas
El aloe vera, también llamado sábila, acíbar o áloe de Barbados, entre otros, es una especie suculenta de la familia Asphodelaceae. Se trata de una planta con diferentes usos: decorativo, terapéutico, cosmético, etc. Es cierto que las propiedades medicinales de esta planta tropical son más conocidas que sus posibilidades culinarias, pero también las tiene, y cada vez es más frecuente ver aloe vera y sus derivados en las cocinas.
Sin embargo, a día de hoy, no hay que esperar una gran revolución gustativa al incorporar el aloe vera a la gastronomía, porque más que sabor lo que esta especie aporta es textura. Una planta que podemos considerar como un superalimento ya que está especialmente recomendada por su numerosas propiedades nutritivas, beneficiosas sobre todo para la piel, aunque no exclusivamente.

¿Cómo se consume?
Cabe destacar que tanto la parte externa de las hojas como la gelatinosa de su interior son comestibles. No lo es en cambio una sustancia denominada aloína o látex, que se encuentra en medio de las dos y que se caracteriza por su color amarillento.
En cuanto al sabor, es cierto que no se caracteriza por ser uno de los principales atractivos del aloe vera ya que puede resultar un poco amargo, pero que al combinarlo con frutas y verduras, pueden conseguirse excelentes ensaladas, cremas o postres. Una adaptación culinaria en la que han jugado un papel crucial sus propiedades gelificantes, estabilizantes y emolientes.
Además de sus beneficios nutricionales, el aloe vera cuenta con la ventaja de que no afecta a los alérgicos al gluten, por lo que es posible sustituir a la harina y otros productos que lo contienen como espesante. Es por ello que resulta muy eficaz para espesar salsas, evitar que se corte una mayonesa, aportar untuosidad a cremas y purés, dar consistencia a una mermelada o para dar cremosidad a los helados y repostería.
Sin embargo, el empleo más común del aloe vera a nivel alimenticio es en ensaladas, ceviches y otros platos fríos, como el salmorejo o el gazpacho, porque en crudo es como mejor se aprovechan sus propiedades nutritivas. Pero ninguna regla prohíbe experimentar sus posibilidades en guisos de pescado, de carne o pasta. Hay quien incluso fríe la parte externa para servirla como aperitivo crujiente.
¿Qué beneficios aporta?
Como es popularmente conocido, el aloe vera es un gran cicatrizante natural para curar heridas y quemaduras, ya que mejora la circulación y permite que la regeneración de la dermis sea mucho más rápida. Además, protege la piel de la acción de los rayos solares y reduce el nivel de grasa del rostro, convirtiéndose en un gran aliado contra el acné. Pero, ¿qué lo ha llevado a incluirlo en nuestra dieta diaria?
Desde hace un tiempo, el aloe vera se ha convertido en uno de los ingredientes más solicitados del mercado, ya que varios estudios e investigaciones han demostrado los beneficios que su consumo puede aportar a tu salud. Se trata de una planta rica en aminoácidos esenciales, antioxidantes, proteínas, vitaminas y minerales como el calcio, el magnesio, el zinc, el hierro y el potasio, entre otros.
Puede formar parte de tu alimentación como cualquier otra verdura, es decir, participando en sopas, purés, ensaladas o zumos. Sin embargo, según apuntan las investigaciones, lo ideal es no superar los 100 mililitros diarios de aloe vera, ya que en exceso puede afectar al desarrollo de la flora intestinal o provocar contracciones uterinas. Un alimento en definitiva, que aporta a quien lo consume los numerosos y tan conocidos efectos beneficiosos y saludables de esta planta:
- Regulador del sistema inmune.
- Regulación de desórdenes digestivos como úlcera péptica, gastroenteritis, colitis inflamatoria, etc. Además, estimula la digestión y absorción de nutrientes.
- Es un agente bactericida y fungicida, con efecto antiviral.
- Antioxidante.
- Sus propiedades inmunomodulantes y antiinflamatorias, además de su efecto broncodilatador, alivian la sintomatología de las crisis asmáticas provocadas por una reacción alérgica.
- El beta-sitosterol que incluye favorece la eliminación del colesterol LDL, previniendo también las enfermedades cardiovasculares.
- También destaca su efecto hipoglucemiante, que ayuda a controlar las subidas de azúcar en sangre, resultando muy interesante para las personas diabéticas especialmente.