La «traición» de Planas a Andalucía: así ha cambiado su concepto de la PAC
Cuando era consejero andaluz defendía una convergencia gradual y se oponía a la tasa plana, justo lo contrario a lo que plantea para el plan estratégico nacional que se está gestando
«Por lo que se refiere a la convergencia de las ayudas dentro de cada región, entendemos que debe establecerse de la forma más limitada y progresiva que sea posible». Esta afirmación la hacía Luis Planas, entonces consejero de Agricultura en Andalucía, ante el Parlamento cuando se estaba negociando la anterior reforma de la PAC, en el marco 2014-2020.
Justo esa idea, la de una convergencia gradual, es la que apoyaban las organizaciones agrarias andaluzas, y la consejería de Agricultura, de cara al Real Decreto 41/2021, que regulará las ayudas de la PAC en el periodo transitorio 2021-22. Sin embargo, dicho decreto, que ha hecho levantarse en armas al campo andaluz, hará efectiva una convergencia «brusca y acelerada» en los derechos de pago básico que puede hacer perder a agricultores andaluces hasta un 20 o 30% del importe que reciben.
Al eliminar la limitación de pérdidas de los productores que están por encima de la media de su región (hay 50 ‘zonas’ o regiones en España y Andalucía participa en 48 de ellas), los pagos se van igualando, sí, pero lo hacen de una forma «precipitada» y que puede llegar a afectar a 1 de cada 4 agricultores andaluces, según datos de la Junta. «Se ha hecho de forma inmediata, sin transitoriedad y sin límite de impacto en la renta individual de los agricultores», han protestado las organizaciones agrarias.
En la senda de Alemania y Francia
Pero, ¿qué es lo que ha llevado al ministro Planas a presentar un real decreto de transición tan contundente y alejado de la prudencia que exhibía? En numerosas declaraciones ha lamentado el «inmovilismo» que, dice, se muestra desde Andalucía, asegurando que la convergencia en el periodo transitorio se ajusta a las recomendaciones de la Comisión Europea, algo que matizado siempre la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, que ha puntualizado que lo exigido por Europa es una convergencia «progresiva». Sin embargo, desde el ministerio de Agricultura se sigue la senda de Alemania y Francia para corregir la «lenta convergencia» que ha llevado España en los últimos años, según el ministro.
La temida tasa plana
Esta nueva configuración del pago básico va encaminada, según prevén las organizaciones agrarias y ha dejado entrever el ministerio, a una «tasa plana» que podría suponer la puntilla a un sector productivo como el andaluz. Todo parece indicar que el plan estratégico nacional de la PAC, que regirá la aplicación de las ayudas en el periodo 2023-27, reducirá las 50 regiones agronómicas que existen en la actualidad y que definen los derechos de pago. De esta forma, serán poco más de un decena, lo que igualará lo que cobra un olivarero de Andalucía con uno de Castilla y León, por ejemplo.
Un sistema que rechazan de pleno en Andalucía, donde alegan que es injusto que «prime la superficie sobre la producción» y sobre los derechos históricos que los agricultores han ido consiguiendo «con trabajo e inversión» durante años. Además, hay que tener en cuenta condiciones productivas, entorno, rentabilidad y otros factores que no se reducen solo al tipo de cultivo y/o superficie.
«La reducción de las regiones técnico-económicas que se establecieron en 2015 no conseguirá rentabilizar zonas ya deprimidas, sino que contribuirá al rendimiento de otras que, en la actualidad, sí son productivas», avisan desde Asaja. De hecho, las organizaciones y cooperativas lo tienen claro: lucharán para que «se respete el esfuerzo ejercido durante generaciones».
En 2013, Luis Planas parecía pensar lo mismo que el campo andaluz sobre la tasa plana, ya que aseguró en el Parlamento que «no tiene cabida la aplicación de ayudas unitarias por superficie iguales para cada cultivo porque, en nuestra opinión, supondría graves distorsiones al considerar las diferentes realidades territoriales productivas». «El modelo ha de ajustarse a la realidad y no imponer una tasa plana a nivel nacional ni una tasa plana a nivel regional», sentenciaba sobre la PAC que se negociaba en aquel momento.

Diversidad productiva
De hecho, cuando hablaba del concepto de región, Planas aseguraba que se proponía desde Andalucía y, por ende, él defendía, «un concepto que responda a nuestra realidad de diversidad y riqueza productiva y evite las transferencias de ayudas a nivel sectorial y territorial. Por eso no debemos utilizar únicamente criterios de tipo agronómico, económico y de potencial agrícola, sino también institucionales y administrativos». Una definición totalmente opuesta a la que ya plantea de cara al plan estratégico, cuya definición se cerrará en los próximos meses junto a las comunidades autónomas, y que perjudicará de sobremanera a Andalucía, algo que llevan meses advirtiendo tanto organizaciones como la Junta de Andalucía.
De hecho, el Grupo de Expertos Andaluces por la PAC ha dado recientemente un dato escalofriante: la tasa plana podría suponer una pérdida de fondos de hasta el 37% para el campo andaluz.