
Vientos de cambio en la UE: ¿está reaccionando a la revuelta del campo?
Bruselas propondrá este lunes nuevas medidas, y plantea el Pacto Verde perjudique menos a los agricultores / El marco comunitario para certificar las absorciones de carbono abre una nueva vía económica para el sector
Sevilla ha acogido la conferencia agraria «La agricultura europea ante los nuevos desafíos climáticos, ambientales y alimentarios», que sirvió para poner sobre la mesa varios aspectos claves en un momento, además, muy convulso para el sector agrario: el futuro de las políticas agrarias comunitarias, la necesidad de adaptar la sostenibilidad a la supervivencia económica y la oportunidad que suponen los mercados de créditos de carbono para el agricultor.
Además, el encuentro sirvió para mostrar los resultados finales del proyecto Life Agromitiga, que ha demostrado cómo las prácticas relacionadas con la agricultura del carbono y de conservación ayuda a mitigar el cambio climático.
En estos días, en lo que todo lo relacionado con el sector agrario se está analizando, y cuestionando, fue fundamental escuchar el punto de vista de la propia Comisión Europea, que transmitió la directora de Política Energética de la Comisión Europea, Cristina Lobillo, que reconoció que «vivimos tiempos muy complicados» para la agricultura en la UE, y que las autoridades comunitarias «son conscientes de ello».
Crisis inesperadas
«En menos de cinco años, el mundo ha vivido crisis para las que no estaba preparado», aseguraba, como la pandemia y la guerra de Ucrania, que alzó los precios del gas desde los 22 euros por MWh hasta los 320 euros MWh en tan solo un año.
El precio de la energía es tan solo uno de los factores que ha sumido al campo europeo en la grave crisis que, ahora, está teniendo su reflejo en la calle. Cristina Lobillo también esgrimió algunas de las cifras ofrecidas por Ursula von der Leyen en unas declaraciones recientes, en las que cifraba en 300 mil millones las ayudas dedicadas al sector agrario en el marco financiero 2023-27. «Está claro que, quizás, estas cifras no sean suficientes, ya que los agricultores no solo son garantes de la seguridad alimentaria de la UE, sino también del medio ambiente», reconocía.

Objetivos verdes
Lobillo también hizo hincapié en que, aunque los objetivos climáticos y todo lo que rodea al Pacto Verde son conceptos «irrenunciables», sí se está reflexionando desde la Comisión Europea en la forma de abordarlos, para que no «perjudiquen al sector agrario».
Medidas propuestas por Bruselas
En todo este asunto, aseguraba, va a tener un papel importante el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE que se celebra este lunes y en la que los titulares de agricultura de los países miembro estudiarán varias propuestas de la Comisión Europea encaminadas a ‘aliviar’ la presión ambiental y, sobre todo, burocrática de la PAC.
De esta forma, Bruselas propone simplificar algunos de los requisitos de condicionalidad, modificar las obligaciones de mantener las superficies dedicadas a cultivos permanentes, más permisividad en casos de circunstancias «excepcionales» como graves sequías o inundaciones, o simplificar la metodología de determinados controles.
En concreto, Bruselas quiere que los controles se reduzcan hasta un 50%, y asegura que es algo «muy solicitado» por las administraciones nacionales. Plantea, incluso, que los productores con menos de diez hectáreas queden exentos de los controles relacionados con la condicionalidad.
Absorciones de carbono
Por otro lado, hay que destacar que hace tan solo unos días que el Consejo y el Parlamento Europeo cerraron un acuerdo para establecer el primer marco comunitario de certificación de las absorciones de carbono en la UE.
El pacto, que se traducirá en una normativa oficial dentro de unos meses, prevé impulsar la utilización de tecnologías innovadoras de absorción de carbono y la consecución de la neutralidad climática.
Esto es, además, una nueva oportunidad económica para los agricultores, ya que se abre la puerta a que sean recompensados por la absorción de carbono en base a la certificación, ya sea con dinero público o en los mercados privados.
«El acuerdo es muy favorable, e insiste mucho en la necesidad de usar nuevas tecnologías en el campo que ayuden a la absorción de carbono», detallaba la directora de Política Energética, Cristina Lobillo.
Por su parte, Emiliio González, profesor de la Etsiam, de la Universidad de Córdoba, y representante de la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos, hacía hincapié en que las buenas prácticas agrícolas mejoran la captura de carbono por parte de los cultivos.
Según han arrojado los datos recogidos durante cinco años más de 40 fincas demostrativas del proyecto Life Agromitiga (36 de ellas en Andalucía), «la siembra directa y los principios de la agricultura de conservación han logrado aumentar 3,67 toneladas de carbono orgánico en el suelo por hectárea frente la tonelada que supone un laboreo tradicional». Además, la agricultura de carbono mejora reduce el consumo energético, lo que redunda en la rentabilidad de las explotaciones.