
Día Mundial del Suelo: la agricultura de conservación, su mejor aliada
Las cubiertas vegetales y la rotación de cultivo son dos de las prácticas básicas que se pueden llevar a cabo para frenar la erosión del suelo
Este 5 de diciembre se ha celebrado el Día Mundial del Suelo, una efeméride que, aunque es poco conocida, guarda una gran relación, e importancia, con el sector agroalimentario.
Y es que, como avisan numerosas organizaciones agrarias, cuidar los suelos, y hacer que sean rentables para las prácticas agrícolas pero sostenibles, es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los agricultores, y la humanidad en general, de cara a las próximas décadas.
Asaja Sevilla, por ejemplo, lleva más de 20 años trabajando para implementar la agricultura de conservación a través del proyecto Life Agromitiga, un modelo que favorece una absorción más inteligente del carbono, hace un uso más eficiente de los recursos naturales y ayuda a cumplir con los requisitos medioambientales de la Unión Europea.
También la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos coordina el Grupo Operativo Mosoex, que tiene como objetivo analizar e identificar diversas prácticas para mejorar el estado de los suelos agrícolas, entre las que destaca el uso de la agricultura de conservación.
Tres principios básicos
Pero, ¿cuáles son las bases de la agricultura de conservación? ¿Qué se puede hacer para ayudar a conservar el suelo, un recurso natural no renovable cuya degradación puede suponer el fin de muchos cultivos? Básicamente, según la Asociación Española de Agricultura de Conservación-Suelos Vivos, hay que seguir tres principios:
- Supresión del laboreo: hay que eliminar las labores sobre el suelo para que, al menos, un 30% de su superficie quede cubierta por restos vegetales durante todo el año.
- Cobertura vegetal del suelo: hay que mantener los rastrojos en los cultivos herbáceos. Se recomienda la siembra o conservación de cubiertas vegetales entre las hileras de árboles de los cultivos leñosos.
- Rotación/diversificación de cultivos: llevando esto a la práctica, se controlan mejor las plagas y enfermedades, además de tener la posibilidad de incorporar cultivos que mejoren la fertilidad natural del suelo y la biodiversidad.
«Está demostrado que la supresión del laboreo, el mantenimiento de una cubierta vegetal y la rotación de cultivos son algunas de las técnicas más efectivas para incrementar el contenido de materia orgánica de los suelos agrícolas», aseguran desde UPA, que está colaborando en el proyecto Mosoex con la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC-SV), la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Navarro de Tecnología e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) y la empresa Solid Forest.
Cuidar el suelo
«El Día Mundial del Suelo es una buena ocasión para recordar a la sociedad la importancia de cuidar el lugar en el que todos vivimos y gracias al cual nos alimentamos. Sin embargo, los agricultores tratamos de cuidar el suelo todos los días apostando por técnicas como la agricultura de conservación», insisten los integrantes de dicho proyecto.
El máximo exponente de este tipo de agricultura en cultivos anuales es la siembra directa, que se practica sobre todo en cebada y trigo, guisante y girasol. Por su parte, en cultivos leñosos, la cubierta vegetal del suelo es la práctica más representativa, especialmente implantada en los cultivos de olivar, cítricos y almendros.
Se ha demostrado que con las prácticas de la agricultura de conservación se reduce la erosión del suelo, siendo esta de más del 90% en el caso de la siembra directa. También se han observado incrementos en el contenido de materia orgánica cercanos al 40%, tras 20 años de prácticas de siembra directa.
Reducción de gases de efecto invernadero
Además, estas prácticas favorecen la biodiversidad y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (hasta un 12% en cultivos de trigo, un 26,3% en cultivos de girasol y un 18,4% en cultivos de leguminosas), al tiempo que son más rentables para el agricultor, pues el gasto en combustible también es menor.
Desde el Grupo Operativo Mosoex han señalado que el reto de proteger nuestros suelos debe abordarse «desde la innovación tecnológica y el apoyo de la ciencia», y hacerse viable con apoyos públicos que hagan accesibles estas alternativas tecnológicas para todos los agricultores. «La nueva PAC tiene una oportunidad de oro para destinar más ayudas a los productores que apuesten firmemente por proteger sus suelos», han concluido.
Proyecto Best4Soil
También la Consejería de Agricultura, a través del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa), viene trabajando en un proyecto europeo, Best4Soil, que ha permitido crear la primera red internacional de profesionales en salud del suelo.
Dicho proyecto tiene como objetivo hacer frente a este desafío y tratar de revertir el estado de salud de los suelos en Europa. La transferencia del conocimiento sobre las mejores prácticas de manejo de suelo figura entre las principales líneas de actuación de este proyecto, lo que, a la vez, puede enmarcarse dentro de la estrategia europea «De la granja a la mesa» incluida en el pacto verde de la UE.
Desde Best4Soil se brinda la posibilidad de acceder a distintos materiales como vídeos tutoriales, hojas divulgativas, así como a herramientas innovadoras y de gran rigor científico, que han sido traducidas a 22 lenguas asegurando, además, una fácil comprensión por parte de agricultores, técnicos o cualquier interesado en este tema. Todo este material es de acceso libre a través de la página oficial.
Al mismo tiempo, los miembros del proyecto, procedentes de 20 países, dan a conocer el proyecto a través de actividades divulgativas y formativas, tanto presenciales como virtuales, que incluyen la realización de talleres sobre las mejores prácticas promovidas.