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Alimentos

El ‘snack’ que combate el frío y mejora la concentración: «Ayuda a que las neuronas sobrevivan al ‘día a día’»

Las castañas, que suelen consumirse en los meses más fríos, protegen al cerebro del estrés oxidativo, entre otros beneficios

27/11/2025 Actualizado a las 13:39

Cuando empieza a llegar el frío, las ciudades cambian de repente: bufandas, manos en los bolsillos… y ese olor a castañas asadas inundando las calles. Ves el humo salir de los puestos, notas ese olor y automáticamente aparece la frase: «Uf, me comería un cucurucho de castañas ahora mismo».

Y sí, es totalmente normal. Hay alimentos que, por costumbre y por clima, solo consumimos en ciertos meses. Y las castañas son el ejemplo perfecto. No solo porque están asociadas al invierno, sino porque realmente el cuerpo las agradece cuando bajan las temperaturas. 

Antes de seguir, aclaración rápida: ¿son un fruto seco? Sí. Pero aunque a las castañas se las asigne en el grupo alimentario de frutos secos, lo cierto es que difieren bastante en el aspecto nutricional respecto al resto de frutos secos, pareciéndose más al de los cereales. A pesar de ello, sí se les considera un fruto seco.

Los frutos secos tienen mucha grasa y aportan energía densa. Las castañas, en cambio, son bajas en grasa y están cargadas de hidratos complejos y fibra. Son más parecidas a un cereal o a un tubérculo. Se podría decir que son un ‘falso’ fruto seco… pero uno muy interesante.

Castañas asadas / Agrónoma

Beneficios de las castañas

Más allá del gustazo de llevarlas calientes mientras caminas tiritando por la calle, las castañas tienen algunos beneficios que merecen más protagonismo, sobre todo cuando hablamos de energía mental y concentración.

  • Te ayudan a concentrarte mejor. Gracias a su contenido en vitamina B6, que participa en la producción de neurotransmisores como la dopamina o la serotonina. Influyen en la motivación, la atención y el estado de ánimo.
  • Proporcionan energía estable. Sus carbohidratos complejos liberan energía poco a poco, lo que viene genial para
    mantener la mente activa sin sentir picos de hambre repentinos.
  • Protegen tu cerebro del estrés oxidativo. Tienen antioxidantes que ayudan a tus neuronas a ‘sobrevivir’ al día a día, al cansancio mental y al estrés.
  • Rica en fibra y buena para el tránsito intestinal. Sabemos que intestino y cerebro están conectados. Una mejor digestión y una microbiota equilibrada también influyen en cómo pensamos, en la energía mental y en el estado de ánimo.

Formas de comer castañas (más allá de las típicas)

Todos sabemos lo básico: asadas, al horno, al micro, cocidas… Pero la castaña es muchísimo más versátil de lo que pensamos. De hecho, funciona genial tanto en recetas dulces como saladas.

Aquí van ideas que te pueden servir.

  • Hummus de castañas. Queda súper cremoso, ligeramente dulce y combina genial con verduras crudas, pan tostado o crackers. Un aperitivo diferente para invierno.
  • Crema de castañas. Con cebolla, puerro y caldo sale una crema suave y perfecta para días fríos.
  • Ensalada templada de quinoa + verduras asadas + castañas + tahini. Con texturas diferentes, buen aporte nutricional y el tahini le da ese punto que hace que todo encaje.
  • Rellenos para pollo o pavo. Las castañas mezcladas con hierbas, verduras o champiñones hacen un relleno muy sabroso. Ideal para comidas más especiales.
  • Bizcochos con harina de castaña. La harina de castaña tiene sabor dulce natural y queda genial en bizcochos, muffins o tortitas. Muy buena alternativa para variar la clásica harina de trigo.
  • Añádelas a guisos. Legumbres, carnes, verduras… la castaña da cuerpo, un toque dulce suave y una textura diferente.