Esta es la pieza de cerdo ibérico que Rosa Fernández recomienda siempre: «No existen alimentos prohibidos, sino elecciones más inteligentes»
No todos los cortes del cerdo son iguales: la nutricionista desvela cuál elegir para disfrutar de una barbacoa sabrosa y saludable
En consulta, una de las dudas que más escucho es: “¿Puedo comer cerdo si estoy cuidando mi alimentación?”. La mayoría piensa que es una carne demasiado grasa, pero la verdad es que depende del corte. No todos son iguales y, de hecho, algunos son tan magros como el pollo o el pavo.
Uno de mis favoritos, y que suelo recomendar a mis pacientes, es el lomo de cerdo. Es un corte con muy poca grasa, rico en proteínas y lleno de nutrientes esenciales. Perfecto para una comida en familia o para esas barbacoas de verano donde queremos disfrutar sin renunciar a cuidarnos.
El lomo de cerdo: un corte extra magro
El lomo se encuentra en la parte superior del animal, justo a lo largo de la columna. Es un músculo alargado y compacto, sin apenas grasa infiltrada. Por eso está considerado una carne extra magra, con solo un 3-4% de grasa por cada 100 gramos.
Eso significa que el lomo de cerdo tiene prácticamente la misma proporción de grasa que la pechuga de pollo, pero con un sabor más intenso. Y aunque mucha gente todavía no lo sabe, es una de las carnes más recomendadas para incluir en una dieta equilibrada.
En cada ración obtenemos:
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- Proteínas de alto valor biológico, fundamentales para el mantenimiento y reparación de los músculos.
- Vitaminas del grupo B, especialmente B1, B6 y B12, esenciales para transformar los alimentos en energía, cuidar el sistema nervioso y formar glóbulos rojos.
- Minerales como zinc, fósforo y selenio, que ayudan a reforzar el sistema inmune y mantener los huesos fuertes.
- Un perfil muy bajo en grasa saturada, lo que lo convierte en una opción ideal para personas que quieren mejorar su salud cardiovascular.
El lomo tiene una gran ventaja: es muy versátil. Se puede preparar de muchas formas y siempre queda sabroso si se cocina bien. Estas son mis recomendaciones:
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- A la plancha o a la parrilla: filetes finos de lomo con un poco de aceite de oliva virgen extra, ajo y perejil.
- Al horno: el lomo entero se puede asar con hierbas aromáticas como tomillo o romero, acompañado de patatas y verduras.
- En brochetas: trozos de lomo combinados con pimientos, cebolla y calabacín. Una forma divertida de comer más verduras en una barbacoa.
El truco está en acompañarlo de guarniciones vegetales: pimientos asados, ensaladas frescas o verduras a la brasa. Así convertimos una barbacoa típica en una comida mediterránea, completa y equilibrada.
Recomendar el lomo de cerdo ibérico no es solo una cuestión nutricional, también es una forma de apoyar a nuestros productores. En Andalucía, el cerdo ibérico forma parte de nuestra identidad cultural y de la economía rural. Su crianza en dehesas, con un sistema tradicional y sostenible, contribuye a mantener vivo nuestro paisaje mediterráneo.

Cuando apostamos por este tipo de carnes, estamos apoyando a las familias ganaderas que trabajan cada día en nuestros campos. Y lo mejor de todo: disfrutamos de un producto que forma parte de la dieta mediterránea.
Conclusión
En mi práctica como nutricionista, siempre insisto en lo mismo: no existen alimentos prohibidos, sino elecciones más inteligentes. Y si hablamos de carne de cerdo, el lomo es una de las mejores que podemos hacer.
Es extra magro, nutritivo, versátil y delicioso. Perfecto para quienes quieren cuidarse sin renunciar al sabor. Así que la próxima vez que organices una barbacoa con amigos o familia, recuerda: el secreto no está en evitar el cerdo… está en elegir el corte adecuado.