Y si éramos pocos, va la abuela y pare
Ovino-caprino

Y si éramos pocos, va la abuela y pare

«Con las expectativas puestas en la nueva paridera y en las ventas de Navidad, el Covid-19 nuevamente nos obliga a reinventarnos»

30/11/2020 a las 12:02

Este año que ya por fin está finalizando, acabamos de cortar la última hoja de nuestro calendario. Un año para olvidar en todos los aspectos, (a ver si los programas especiales de televisión encuentran los mejores momentos del 2020).

El productor de ovino ha tenido un año atípico que comenzaba con unas buenas perspectivas, aparecían nuevos mercados que se interesaban por nuestro cordero, como fueron los países del sol naciente y con los que, desgraciadamente, no pudimos concretar acuerdos comerciales que supusieran un nuevo mercado para el cordero.

Menos mal que apareció Arabia Saudita, un país de consumo tradicional de cordero y que los acuerdos de venta llevaban muchos años perfilando la operación que finalmente este año cristalizó y se pudieron hacer las primeras exportaciones y se han sucedido algunas más. Luego, llegó este bicho insolente que nos tiene a todos a cubierto y que ha trastocado todos los planes del año, obligando a adaptarnos a una «nueva anormalidad».

Venta online

El ganadero sufrió nuevamente en sus carnes la caída brutal del precio de sus producciones, con el canal Horeca prácticamente sin consumo, las lonjas no cotizaron en unas semanas y nuevamente saltaron las alarmas, la situación era más parecida a la vivida en la película «El día de la marmota». El verano sin turistas y sin consumo. Las miradas estaban puestas en la exportación y mira por dónde surge un consumo creciente en nuestros hogares, nos reinventamos, y surge la venta online, llevando al consumidor corderos despiezados e incluso ya precocinados, a falta del último toque mágico.

La primavera alivió un poco la maltrecha economía de nuestros productores, ayudando en la alimentación del ganado. Y de nuevo, las expectativas puestas en la nueva paridera y en las ventas de Navidad, pero claro, este bicho insolente y descarado no iba a permitir que el cordero diera la alegría del año, y nuevamente nos obliga a reinventarnos.

Sin comidas de grupo para minimizar los contactos y con comidas de Navidad reducidas, según comentan con seis comensales como mucho, y claro, seis personas no se comen un cordero, por mucha hambre que se tenga. Tendremos que tirar de tupper y enviar porciones de asado a nuestros seres queridos, que este año no podrán compartir mesa y mantel.

Menos mal que este año ya se acaba y el próximo va a ser mejor. Volveremos a hablar de la PAC, del Brexit, de los ecoesquemas… Pero eso será el próximo año, ya que a este aún le queda una hoja en el calendario.

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