Atentos al Brexit agrario, pero no preocupados
«Uno podría pensar que el daño a nuestro sector puede ser sustancial si el gobierno británico pone en marcha una política arancelaria estricta»
Al final se ha producido, Reino Unido deja la Unión Europea (UE) tras muchos vaivenes. Las emociones se han exacerbado por ambas partes y, a la vez que muchos británicos han celebrado la salida como la liberación de un yugo, en el continente no son pocos los que desean que su economía caiga, maldiciéndose por haber abandonado la todopoderosa UE.
Pues bien, o mucho me equivoco, o nada de eso va a suceder. Sobre todo porque somos vecinos y, tanto ellos como nosotros, necesitamos tener una relación fluida y productiva.
España es el principal vendedor a Reino Unido de cítricos, hortalizas, aceite de oliva, frutos rojos, etc. En general, un gran exportador de productos alimentarios a este país, como cárnicas, vino, etc. De hecho, el 8% de las exportaciones alimentarias españolas se envían a Reino Unido, por un valor de más de 4.000 millones de euros.
En este contexto, uno podría pensar que el daño a nuestro sector puede ser sustancial si el gobierno británico pone en marcha una política arancelaria estricta y, dado que, las barreras comerciales a los productos extracomunitarios ya no serán aplicables en la frontera británica. Por ello África, Asia y Suramérica podrían crecer como proveedores alimentarios del mercado británico.
Comercio exigente
Por otro lado y todavía más importante, el mediano y gran comercio británico es tremendamente exigente con la calidad de los productos que ponen en sus lineales. De hecho, las grandes cadenas de venta de alimentos como Tesco o Sainsbury’s tienen unos de los estándares de calidad más exigentes a nivel mundial.
En este sentido, la producción europea les da perfecta respuesta, con unos parámetros ya acreditados por sus rigurosas agencias certificadoras. Estas garantías y los complejos procesos que los avalan no son fáciles de implantar en países alejados, con menos requerimientos sanitarios y mayor inestabilidad política y económica.