Buena fe
Balance anual

Buena fe

«Es un año de precios muy superiores al pasado, que fue el peor que hemos conocido, pero las calidades y rendimientos que se están obteniendo hacen que las cuentas apenas salgan»

26/12/2022 a las 06:59

En un entorno con los innumerables, aunque algunos salvables, impedimentos que durante años llevamos analizando y denunciando, todos pensábamos hace unos meses que una campaña tal y como esta se planteaba debería servir para que la vocación del campo de perpetuarse aflorase en forma de nuevos frutos y devolviese el color a un campo gris, así como la motivación necesaria para seguir en la briega.

Pues resulta que se han cerrado buenos tratos y realizado algunas operaciones a precios razonables, la tónica general es al menos de perplejidad porque esto no sea la normalidad. Sólo oigo que está raro el año, que todo va muy lento, me preguntan que qué pasa.

En efecto, es un año de precios muy superiores al pasado, que fue el peor que hemos conocido, pero las calidades y rendimientos que se están obteniendo hacen que las cuentas apenas salgan, que no sean suficientes para mitigar el voraz incremento de los costes.

Podemos hablar de falta de consumo por la crisis que una vez más los políticos niegan, o por la falta de frio hasta ahora, pero salta a la palestra de nuevo la gran distribución y su falta de compromiso para encontrar soluciones a estas situaciones que año tras año se repiten, para arrimar el hombro a este lado de la inestable y trucada balanza que siempre cae del suyo, para dar fluidez al mercado.

Precios

El año pasado rondamos los 10-15 céntimos de euro en un kilo de naranjas, es decir, no se superaba el coste de producción, era una quimera que este año se ha podido incluso doblar.

Pues bien, sigue sorprendiendo que esta misma semana un supermercado, español para más saña, ofrezca naranjas de importación a 2,75 euros (multiplicando por más de diez veces lo que el productor recibe) afirmando que aun así no le salen las cuentas. Creo que debe ser un mal negocio si con esos márgenes no son capaces de ser competitivos.

Eso es para hacérselo mirar, pero lo de dar la excusa de que la naranja española en las puertas de la Navidad tiene mucha acidez es inaudito, algo que requiere hacer algo más que una terapia de grupo, más aún cuando este año tienen más azúcar que los fantásticos polvorones estepeños que nos ofrece año tras año mi amigo Eduardo.

Ganadería

Dadas las fechas y elevándonos un poco más, analizamos los nuevos problemas que surgen y afectan al campo y la ganadería. Y como estamos viviendo ya la Navidad, con este espíritu me tomo las declaraciones de su santidad el Papa Francisco sobre el consumo de la carne y su relación negativa con el medioambiente.

Con toda la buena fe que sin duda le guía, les ha dado una palmadita en el lomo a los ganaderos que están para mucha misericordia, pero no para estos empujoncitos. La representación divina en la tierra se mete en charcos que los informes ecologistas le recomiendan (algo que termina en «ista» es complicado que sea bueno, ahora sólo se me ocurre una palabra que me conste en este caso concreto, como es «sevillista», y es que el Papa desde el paso de varios compatriotas suyos por Nervión afirma serlo).

Estos informes ecologistas hablan sobre mundos que aquí terminaron hace muchos lustros y que sólo permanecen en nuestro recuerdo. En efecto, pueden ser realidad en otros mundos por desarrollar, pero es injusto hacer pagar hoy en día a una agricultura y ganadería moderna, que cumple con los más altos y asfixiantes estándares y requisitos, tanto de calidad como medioambientales, por ese pasado nuestro y por ese futuro que no será de nadie si no lo mejoramos globalmente.

Precipitaciones y lluvias

Visto esto, a buen seguro, su jefe, en su inmensidad, nos ha mandado estos días esperanza para rellenar nuestros charcos en forma de agua, y sería bueno que se metiera en nuestros charcos y bebiera un poquito también de nuestra realidad, que sin duda le es ajena, y la confrontara con la de sus asesores.

Descendiendo al mundo terrenal, asistimos mudos a la toma por parte de China de posiciones geoestratégicas de una forma voraz durante estos últimos años y que ya empezamos a notar en muchos mercados de materias primas agrícolas, situación esta, que si la UE no trata de paliar, será un problema estructural y estratégico de primer orden, tal y como la guerra de Ucrania está dejando al descubierto.

En una sociedad cada día más pasota, servil y conformista, al igual que un árbol sin savia se marchita, la vida sin pasión nos aborrega, nos condena a desaparecer. En el caso de los agricultores y tal y como decía Kafka, no se puede decir que nos falte Fe, el mero hecho de vivir, de continuar en la briega con pasión añadiría yo, constituye una fuente de la misma inagotable. Y nosotros seguiremos mirando al cielo con fe, buena fe.

Escrito por

Manuel Altava

Vicepresidente 2º de Asaja Sevilla

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