Bienvenido, míster Marshall
«Espero que se siga trabajando en la Unión Europea por una situación de normalidad para el sector productor y la industria de la aceituna de mesa en España»
Qué interesante paradoja la ocurrida con la aceituna de mesa española. Un americano cargado de dólares y dispuesto a gastarlos por estas latitudes es siempre bienvenido. Así nos los enseño Berlanga. Además, refuerza la postura de nuestros agricultores cuando afirman tener el mejor producto del mundo.
Por poner en contexto al lector (y a mí mismo, a ver si logro entender la situación), sería bueno dar un repaso a lo ocurrido con las aceitunas negras españolas; y solo españolas, ya que el resto de aceitunas europeas quedan fuera del problema arancelario.
Expansión comercial a EEUU
Resulta que ante la expansión comercial de la industria aceitunera española en Estados Unidos (gracias a su competitividad), las empresas Musco y Bell Carter, junto con los agricultores californianos, toman la decisión de poner una demanda a las aceituneras españolas y así poner freno a ese avance en el mercado.
Y el argumento para tal demanda es bien sencillo: en Europa están subvencionando la aceituna (en referencia a las ayudas de la PAC) y por este motivo los españoles son más competitivos. ¡Toma ya! Por lo cual, alegan los americanos, consideramos que esa competencia es desleal y pedimos amparo a nuestro Gobierno (por aquel entonces, en manos del salomónico Donald Trump).

La producción mundial de aceituna de mesa es de 2,5 millones de toneladas, de las cuales España produce el 22%. Le siguen Egipto con el 20%; Turquía (15%); Argelia (9%); Grecia (7%); Siria (5%); y Marruecos, con el 4%. Estados Unidos consume 220 mil toneladas de las cuales solamente producirá este año el 9%, ya que los aforos calculan una producción de entre 18.000 y 20.000 toneladas en California.
¿Y qué creen ustedes que se puede hacer para remediar esa baja producción? Efectivamente… Ya están aquí los compradores americanos para llevarse aceitunas «desleales» españolas a granel a su país sin pagar arancel -por supuesto- ya que ellos pueden hacerlo. De nuevo, ¡toma ya!
Competitividad
A esto lo podemos llamar como queramos, y supongo que cada uno de ustedes tendrán un calificativo apropiado; yo me reservaré el mío. Parece ser que la calidad, la seguridad alimentaria, la capacidad exportadora y otras cuestiones pesan más en la balanza para míster Marshall. En pocas palabras, la competitividad.
Y qué dirán los agricultores de California a todo esto, incluida la compra de Bell Carter por capital español. ¿Han conseguido algo? Ni lo han conseguido ni lo van a conseguir. Ya llevamos cuatro años y pensamos igual que al principio: no abandonaremos, sufriremos, pero seguiremos adelante, que no les quepa duda. Y si me permiten un consejo, que seguro no lo harán, háganse mirar lo de la moralidad.
Y a nuestros representantes políticos qué les puedo decir… Nosotros hemos cumplido con lo que se nos pedía, hemos invertido en innovación, mejorado procesos industriales para ser más competitivos, somos referente en seguridad alimentaria, comprometidos socialmente con nuestro entorno, sostenibles medioambientalmente… Todo ello fruto del esfuerzo para recibir a cambio este trato que, sinceramente, es difícil de entender. Por ello, espero que se siga trabajando en la Unión Europea por una situación de normalidad para el sector productor y la industria de la aceituna de mesa en España.
Aprovecho para invitar a las autoridades a comer por la zona, que igual encontramos a un comprador de aceitunas americano y nos ilumina.