Trigo duro y girasol: ¿Está justificado el desplome de los precios?
«El trigo duro ha podido sufrir cierta destrucción de demanda porque en algunos países no europeos se ha permitido fabricar pasta y cuscús con trigo blando»
Encaramos el final de año con la alegría generalizada por las abundantes lluvias de la primera quincena de diciembre. Andalucía occidental ha recibido una media cercana en torno a 180 litros por metro cuadrado, que buena falta hacían después de varios años muy secos.
En este contexto positivo, se nos desploman los mercados. En el complejo sector de cereales forrajeros (donde se incluye trigos blandos, cebadas, maíces, triticales, etc) se veía venir la ampliación de tres a siete meses del corredor humanitario de granos en Ucrania y la destrucción de la demanda por parte de la industria de alimentación animal, la caída de precios estaba cantada. Pero en este artículo me centraré en el desplome de los principales cultivos andaluces de los que más grano queda por comercializar: trigo duro y girasol.
El trigo duro
En este marco, hay que destacar que los altos precios desde agosto de 2021 vienen justificados por el «pinchazo» de la cosecha canadiense de la pasada campaña, que se quedó por debajo de tres millones de toneladas.
Por esta causa, los stocks mundiales quedaron bajo mínimos y se mantuvieron los precios por encima de 500€/tm, pero este año tampoco han tenido una campaña normal. Ya escribí un artículo a primeros de septiembre sospechando que los canadienses estaban ocultando la realidad de su aforo, en el que publicaban una cosecha de 6,5 millones de toneladas. Pues bien, hace un par de semanas bajaron hasta 5,44 y todavía intuyo que no será la producción oficial definitiva.
Este cultivo, íntegramente dedicado a la alimentación humana, ha podido sufrir cierta destrucción de demanda porque en algunos países no europeos se ha permitido fabricar pasta y cuscús con trigo blando. Pero, de forma generalizada, en los principales países consumidores no ha bajado el consumo.
Actualmente el precio se fija sobre 450 €/tm, es decir, cien euros menos que el máximo de este año. Creo que la caída de 50 euros de las últimas semanas está relacionada con la asfixia económica de muchos agricultores, que necesitan vender antes de final de año con una demanda casi desaparecida que sabe aprovechar esta coyuntura.
En mi opinión, y a seis meses de la nueva cosecha, este desplome no está suficientemente justificado. Pero lo cierto es que estamos en unos precios lejanos de poder exportar, algo necesario en nuestra región que es excedentaria en este cereal.
El girasol
El desplome de precios de nuestra oleaginosa de referencia se explica en gran parte por el corredor humanitario en Ucrania, que está sacando, a toda costa y a cualquier precio, millones de toneladas ante la incertidumbre de la injusta invasión que sufre. La realidad es que las cosechas de este año no han sido buenas en muchos países productores y los stocks están también muy ajustados.
Además, hay que sumarle que la principal zona productora mundial sigue en conflicto y no podrá sembrar con normalidad. La diferencia principal con respecto al trigo duro es que para la siguiente cosecha, que es la nuestra, faltan ocho meses. Y aunque la presión fiscal también afecta a este producto, para mí tampoco está justificado este desplome tan pronunciado de precios.