La aventura de ser ganadero
Ganado ovino

La aventura de ser ganadero

«Quién mejor que el propio ganadero va a respetar a sus ganados y va a aplicar las mejores condiciones de bienestar animal, si es que esto está en sus genes, en sus raíces, pero hoy además hay que demostrarlo»

19/12/2022 Actualizado a las 12:23

La ganadería, en los tiempos que corren, es una aventura continua y un reto cotidiano. Actualmente, vemos cómo a diario se suceden noticias del agro a cuál de ellas más impactante. El ganadero ve cómo sus costos de producción se encarecen y, sin embargo, sus productos se venden al mismo precio que hace un año.

El precio actual se situaría ligeramente más bajo que el precio pagado por un cordero similar el año pasado, y a esto hemos de añadirle el incremento del coste del pienso, el combustible, el incremento salarial, si es empresario, y a la vez, el incremento de los costes de la seguridad social. En definitiva, aumentan sus costes de producción y en cambio sus producciones están estancadas, en el mejor de los casos.

Ayudas al sector

No seríamos justos si no contemplamos el incremento de las ayudas extraordinarias que, en parte, vienen a paliar situaciones adversas, como esta sequía que padecemos o el incremento de las materias primas como consecuencia de la invasión de Ucrania, uno de los mayores graneros mundiales.

La ganadería tradicional, esa que conocí de niño, se ha transformado, a veces para bien, ahora podemos asegurar nuestras producciones con líneas de seguros más o menos eficaces, la sanidad de nuestro ganado y la erradicación de enfermedades ha avanzado enormemente, aunque de vez en cuando algún sobresalto pueda sufrir en forma de Enfermedad Hemorrágica Enzootica o de Viruela ovina y caprina que ponen en jaque nuestra ganadería y nuestro comercio.

Hoy con la llegada de internet en la mayoría de las explotaciones podemos usar la tecnificación, usando cámaras de vigilancia o collares GPS para localizar nuestro ganado, o simplemente para conseguir datos de usos en pastoreo, o la aplicación de cercas virtuales que pueden mantener a nuestro rebaño dentro de unos límites sin necesidad de levantar cercados físicos.

La verdadera revolución ganadera

La llegada de la electrificación usando placas solares, una energía limpia y barata (esperemos que a alguien no le dé por ponerle impuestos al sol), ha supuesto una verdadera revolución ganadera, ya que nos permite usar métodos que hace años se hacían con mucho esfuerzo.

Los avances en alimentación animal han sido determinantes, el uso de ensilados, de nuevas semillas pratenses o la incorporación de nuevas materias primas en la formulación de los piensos de nuestros animales. Y aún está por llegar el desarrollo de nuevas aplicaciones que van a facilitar, sin duda, la aventura de ser ganadero.

Pero me fijo ahora en el ganadero vocacional, ese que ama a su rebaño, que cada día antes de que rompa el alba ya está al pie del cañón, para empezar un nuevo día y ver que nuevos avatares le van a suceder, ese que no cambiaría por nada del mundo el viento frío de la mañana de invierno que corta el rostro o el calor tórrido de sesteo en los pastos de agostaderos, ese que soporta la lluvia con su cayado y que sufre como se resquebraja la tierra bajo sus pies y el paso del rebaño levanta polvaredas, y aprieta los puños y continúa de pastoría tas terminante conduciendo el rebaño por las cañadas y cordeles que sus antepasados levantaron buscando los pastos y aprovechamientos de otras zonas. Eso sí, como antes he expuesto sin renunciar a la tecnología y a la tecnificación. Que la ganadería está cambiando, eso es un hecho innegable.

Nuevo código ético

La sociedad nos está imponiendo un nuevo código ético. Quién mejor que el propio ganadero va a respetar a sus ganados y va a aplicar las mejores condiciones de bienestar animal, si es que esto está en sus genes, en sus raíces, pero hoy además hay que demostrarlo y tiene que venir un auditor (independientemente de su género) que nos certifique que cumplimos esas normas, que nuestros antepasados ya conocían y que han pasado de generación en generación: el respeto por nuestros animales y el bienestar de nuestros ganados.

La ganadería de nuestro tiempo ha sabido adaptarse a los nuevos gustos culinarios que esta sociedad cambiante le impone y, a regañadientes, ha sabido recomponerse y dar al mercado lo que este demanda, y sobre todo, la mayor adaptación que está sufriendo es a la excesiva burocracia que se está creando entorno a este noble oficio, y la cantidad de leyes sin sentido que se dictan en unos despachos enmoquetados, donde nunca se pisa la tierra, ni se siente el frío en la cara cuando sopla el viento y mucho menos el calor del estío en el sesteo.

La aventura de ser ganadero en nuestros tiempo, no deja de ser eso una aventura con letras grandes, escritas en la tierra, donde cada día es distinto y donde lo planificado casi nunca se cumple. Donde los relojes biológicos no son exactos y raramente llegan a su hora, donde las matemáticas siempre mienten y raramente es una ciencia exacta cuando se aplica a la ganadería y, por supuesto, donde el protagonista no es el ganadero, siempre es su ganado, su rebaño.

Si estás dispuesto a correr esta aventura y das el salto, has de saber que raramente es reversible, aun así te invito a que vengas y pruebes, verás cómo te engancha y ya no dejarás por muchas veces que reniegues.

La aventura de ser ganadero en los tiempos que corren es una aventura.

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